Agua
Armando Daniel Cabrera Meneses
Agua que se evapora
debajo de aquel puente
hasta convertirse en trueno, luz, muerte.
Agua, que se decanta
De manera oblicua
Dejando huellas a su paso.
Agua.
Que cual hoja de papel
Parece un lienzo
Llenando todo de caprichos.
Agua, que atrapa
Reflejos, rostros, mundos, suspiros.
Agua, convertida en una transición entre la vida y la muerte
Poderosa, bestial, sublime.
Agua, que de manera burlona
Le danza al fuego.
Acercándose y alejándose, sin dejarse acariciar.
Agua, que en la superficie
Respira entre poros,
Para aguantar un día más.
Agua,
Sin principio ni fin.
En el agua
Aún se reflejan
Esos rostros
Dejado por nuestros cuerpos.
Cuerpo ruidoso,
Escombro del cielo.
Hoy llueve y parece
Que tampoco las nubes
Saben mentir.
Pintura rupestre
Que al tacto
Da todo, dice todo, entrega todo
Sin dejarse atrapar.
Guardiana de la noche
Esfinge felina
Te yergues digna,
A pesar de tu aspecto debilucho,
Contemplas la luna,
El silencio,
Tus orejas atentas
Al canto de los grillos.
Caminas lento, sin prisa,
Deambulando.
A veces te detienes
Husmeas por aquí,
Un hueso roído,
Una vida solitaria.
Esperando, maullando,
Gritando a la vida:
“Tengo hambre,
Siempre la he tenido”.
Hambre de compasión,
Hambre de una caricia,
Hambre de humanidad,
Hambre de Dios!
Adi Jiménez.
Sombras
Armando Daniel Cabrera Meneses.
Sombras que pasean en mis sueños,
Sombras que esperan ansiosas, ser descubiertas por el velo de unos ojos
Sombras perdidas en el atardecer.
Sombras que en silencio, saben decirse todo,
Sombras que se pasean en esta ciudad llena de bullicios.
Sombras entregadas a un deseo presuroso,
Para después convertirse en un simple recuerdo.
Sombras que mi miopía ya no sabe distinguir
Aparentemente humanas, mías, propias.
Sombras que maldicen a los mirones de ocasión,
Sombras de aquellos días que se nos fueron de las manos.
Sombras, cargadas como pendientes.
Esas sombras, que se decantan, bajo tu rostro,
Desfigurando tu ausencia.
Sombras que se arrastran,
Que ya no saben volar
Porque esperan el tiempo perfecto.
Sombras de deseos que se dejan para un después.
Sombras que me mantienen perdido
Yo te deseo en las sombras de tus versos impronunciables
Porque en tus sombras están atrapados mis deseos más oscuros.
Yo, soy esa sombra, que se va desvaneciendo
Detrás de este atardecer.
Sombras, sombras, sombras, así sin más.
Las montañas
Me gustan las montañas al atardecer,
Tus muslos se entrecruzan.
El atardecer de rojo pinta el cielo,
pincelada naranja por aquí, y por allá.
Juegan con las nubes, hasta cansarse.
Y bostezan las luces, ¡claro! Oscuras:
Para soñar despierta: el sueño.
Adi Jiménez.










