La transformación también tiene rostro de mujer”: Sheinbaum

Cinthia Ruiz / Diario de Chiapas
Frente a cientos de chiapanecos que resistieron el intenso calor para recibirla, la presidenta llamó a estar unidos para mantener la transformación; “ningún gobernante debe vivir en opulencia”, dijo.
Entre pancartas, abanicos improvisados y voces de apoyo que venían desde distintos municipios, la espera se sentía larga, pero llena de expectativa.
A la 1 de la tarde, finalmente apareció la presidenta de México acompañada del gobernador Eduardo Ramírez Aguilar para inaugurar el nuevo Hospital General Regional de Especialidades No. 13 XIV de septiembre. La multitud estalló en aplausos y gritos: “Bienvenida, presidenta”, se escuchaba retumbar en el nosocomio. ¡Presidenta! La palabra más mencionada y gritada con fuerza.
La emoción era evidente; aunque el calor apretaba, el ánimo de los chiapanecos era más fuerte. “¡Bienvenida, presidenta!”, gritaban algunos, mientras otros relataban que llevaban horas esperando, pues desde la mañana se podía ver el recorrido de los chiapanecos para llegar al lugar. El recinto se sentía vivo, arrebatado de gente, y varias voces celebrando la inauguración del nuevo hospital del IMSS, un proyecto esperado durante mucho tiempo.
Durante el final de su discurso, la presidenta aseguró que siguen fuertes con esta transformación. Cuando la presidenta tomó el micrófono, el silencio cayó poco a poco. Y entonces lanzó una frase que de inmediato atrapó a la multitud:
“Estamos fuertes; nuestro movimiento está muy fuerte.”
Habló sin prisas, pero con firmeza.
Centró su mensaje en la continuidad de la transformación y en la fuerza del voto popular:
“La mayoría de las y los mexicanos decidieron una transformación en 2018, y en 2024 dijimos que debía continuar. Y además… es tiempo de mujeres. La transformación también tiene rostro de mujer.” Los aplausos no se hicieron esperar. La presidenta continuó, señalando que el cambio no se detendrá pese a quienes buscan mantener privilegios:
“Hay algunos que no quieren la transformación porque quieren seguir con los privilegios del pasado, pero eso ya no puede ser. El país cambió”, dijo.
Entre las frases que más pronunció fue: “Por el bien de todos, primero los pobres. No puede haber desarrollo si no atendemos al más necesitado.”
Habló directo, sin rodeos, defendiendo la dignidad de Chiapas:
“Quien piensa que el pueblo es pobre porque no trabaja es porque no se ha dado una vuelta por Chiapas. Aquí todos trabajan todos los días”.
Sus palabras provocaron asentimientos, gritos de apoyo y manos levantadas en señal de respaldo. También dejó claro cómo deben gobernar quienes ocupan cargos públicos, mencionando que “ningún gobernante debe vivir con opulencia”. Hay que gobernar con humildad y cercanía.”
La ovación fue inmediata.
Al final, antes de retirarse, lanzó un mensaje que desató otra ola de aplausos:
“No mentimos, no robamos y nunca vamos a traicionar al pueblo de Chiapas ni al pueblo de México.”
Con ese llamado, la presidenta se despidió mientras la multitud le respondía con porras y aplausos, marcando el cierre de una visita que no solo inauguró un hospital, sino que dejó un mensaje político firme, emotivo y profundamente recibido por los chiapanecos presentes.

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