Karla García / Diario de Chiapas
Desde hace dos años, el Corredor de Arte Tarumba, frente al Centro Cultural Jaime Sabines, se convierte cada fin de semana en un pequeño oasis literario gracias a La Vía del Libro, una iniciativa ciudadana que promueve el acercamiento a la lectura a partir del intercambio, venta y donación de ejemplares.
Juan Carlos Mejía, uno de los impulsores de este espacio, explicó que la propuesta ha logrado atraer a un público diverso, incluso en un estado donde los índices de lectura suelen ubicarse entre los más bajos del país.
“Por aquí pasan desde personas que apenas comienzan a leer, hasta académicos, estudiantes de artes y humanidades, maestros, investigadores e historiadores. Realmente es complicado definir un solo tipo de lector, porque llegan perfiles muy distintos”, señaló.
El proyecto funciona bajo una dinámica sencilla: los visitantes pueden intercambiar libros que ya no utilicen, adquirir materiales a precios accesibles —algunos desde los 10 pesos— o recibir un ejemplar de manera gratuita durante las actividades especiales. Lo importante, dijo Mejía, es que los libros sigan circulando.
“La intención es que el libro continúe su vida, que pase de mano en mano; que el lector encuentre su lectura y que los libros encuentren a sus lectores”.
Entre los materiales que han pasado por La Vía del Libro destacan ediciones poco comunes, textos del siglo XIX, guiones literarios adaptados —como una versión de Pedro Páramo realizada por Carlos Fuentes— y obras centradas en la historia y cultura de Chiapas.
Además de promover el gusto por leer, la iniciativa busca generar una reflexión sobre el acceso democrático al conocimiento.
Mejía subraya que no existe una disputa entre el libro físico y el digital, sino que ambos formatos pueden convivir y potenciarse.
“Lo fundamental es que la lectura se mantenga viva en cualquier formato”, afirmó.
El público que se acerca al corredor es tan variado como constante: jóvenes estudiantes, docentes, lectores ocasionales, especialistas en historia y adultos mayores que encuentran en el lugar un espacio para conversar y descubrir nuevas lecturas.
La Vía del Libro se mantiene como una invitación permanente para integrar la lectura en la vida cotidiana de las y los tuxtlecos, bajo la premisa de que leer no solo es un hábito cultural, sino también un derecho, tal como lo expresó la lexicógrafa María Moliner: “La lectura es un derecho incluso espiritual”.










