• Enfrentan una marcada brecha en la era digital al encontrarse prácticamente ausentes de los desarrollos informáticos y escasamente representados en los entornos tecnológicos actuales
Marco Alvarado/ Diario de Chiapas
Los idiomas originarios enfrentan una marcada brecha en la era digital al encontrarse prácticamente ausentes de los desarrollos de inteligencia artificial y escasamente representados en los entornos tecnológicos actuales.
Así lo advirtió Manuel Mager Hois, académico de la Universidad Iberoamericana, durante su participación en el Seminario Permanente de Ciencias Sociales y Humanidades Digitales, encuentro organizado y difundido en plataformas por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Durante la ponencia titulada “Avances y retos para la supervivencia digital de las lenguas nativas del continente americano”, el especialista analizó la profunda desigualdad con la que las distintas lenguas experimentan la transformación tecnológica.
Mientras que los idiomas dominantes disponen de vastas bases de datos, millones de textos y recursos informáticos que facilitan su integración inmediata en los sistemas de inteligencia artificial, las lenguas autóctonas enfrentan serias barreras operativas.
Entre los principales obstáculos técnicos, Mager Hois destacó la marcada escasez de material digitalizado y herramientas lingüísticas adaptadas, así como la propia complejidad de sus estructuras morfológicas, las cuales imponen desafíos particulares a los modelos computacionales actuales.
Para contrarrestar esta limitación, el investigador planteó alternativas metodológicas como el aprendizaje por transferencia, la segmentación morfológica y la combinación de reglas gramaticales con modelos de lenguaje, estrategias orientadas a desarrollar tecnologías capaces de procesar y generar contenidos en estas variantes.
El académico enfatizó que la verdadera supervivencia digital va más allá de colocar un idioma en Internet; requiere construir un entorno sustentable donde las comunidades puedan escribir, enseñar, documentar, investigar, traducir y crear nuevo conocimiento mediante herramientas modernas, preservando siempre el vínculo con la cultura e historia de sus hablantes.
Este reto tecnológico coincide con una crisis de preservación. Cifras del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI) y de la Secretaría de Cultura confirman que en México existen al menos 16 lenguas originarias en situación crítica y con un alto riesgo de extinción.










