Líderes en fecundidad en adolescentes

Municipios indígenas como San Juan Cancuc, San Andrés Larráinzar, Chenalhó y Mitontic, encabezan las estadísticas

Cinthia Ruiz/ Diario de Chiapas

Chiapas continúa encabezando la tasa nacional de fecundidad adolescente, un panorama que mantiene en alerta a organizaciones civiles que trabajan en la protección de niñas, niños y adolescentes. Ante esta situación, la Fundación Internacional Granito de Arena aseguró que la prevención con enfoque intercultural ha demostrado ser una herramienta efectiva para disminuir los riesgos de violencia sexual y embarazo infantil en comunidades indígenas.

La presidenta de la fundación, Elena Torres Villanueva, explicó que, de acuerdo con la última encuesta de la Comisión Nacional de Población (Conapo), Chiapas ocupa el primer lugar nacional en fecundidad adolescente. Señaló que municipios como San Juan Cancuc, San Andrés Larráinzar, Chenalhó y Mitontic presentan las mayores tasas de embarazo infantil y adolescente de acuerdo con su población, aunque advirtió que el problema también está presente en ciudades con Alerta de Violencia de Género.

La prevención sí genera resultados

Torres Villanueva destacó que la estrategia implementada por la fundación en pueblos originarios ha permitido incrementar significativamente el conocimiento de niñas y niños sobre el cuidado de su cuerpo y la identificación de situaciones de riesgo.

Explicó que, antes de las capacitaciones, el nivel de conocimiento sobre protección corporal era cercano al 30 por ciento, mientras que al concluir los talleres alcanzó alrededor del 89 por ciento, lo que significa que ahora más niñas y niños saben reconocer conductas de abuso y conocen las instituciones a las que pueden acudir para denunciar.

“Tenemos que darlo con enfoque intercultural. Los materiales están adaptados para los pueblos originarios y eso ha permitido que niñas y niños conozcan cómo cuidar su cuerpo y a dónde acudir si alguien vulnera sus derechos”, expresó.

Adaptar la información a cada comunidad

La activista señaló que uno de los principales retos consiste en llevar la información en la lengua materna y bajo un contexto cultural propio de cada comunidad, pues aseguró que replicar materiales diseñados para otros entornos limita el alcance de las acciones preventivas.

Indicó que, durante su trabajo en municipios indígenas, las propias autoridades comunitarias han respaldado los talleres dirigidos a la protección de la infancia, experiencia que, afirmó, demuestra que existe disposición para abordar estos temas cuando se hace desde el respeto a la identidad cultural.

Señaló que la mayor incidencia de violencia sexual ocurre dentro del entorno familiar, por lo que consideró indispensable involucrar también a madres y padres de familia en los procesos de prevención, a fin de brindar a niñas y niños herramientas para identificar situaciones de riesgo, pedir ayuda y ejercer su derecho a vivir libres de violencia.

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