Llamado a la reconciliación y a sanar heridas

Marco Alvarado/ Diario de Chiapas

Al cumplirse un siglo del inicio de la Guerra Cristera, un conflicto armado que cobró miles de vidas en México, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) recordó este acontecimiento. 

A través de un documento de diez puntos, el clero católico fijó su postura histórica y actual, enfatizando que este aniversario no convoca al rencor ni a la revancha, sino a un proceso de memoria constructiva y sanación social.

En el comunicado, la jerarquía católica aclaró enfáticamente que la institución no conmemora un enfrentamiento bélico ni celebra la victoria de ningún bando. 

“No exaltamos las armas ni idealizamos la violencia, de donde quiera que haya venido”, puntualizó la CEM, señalando que la memoria de este episodio en las iglesias de todo el país no debe ponerse jamás al servicio de proyectos políticos ni partidistas.

En un gesto de autocrítica histórica, la Iglesia católica mexicana reconoció “con humildad” que el papel de los católicos durante la contienda no estuvo exento de fallas. 

El documento expone que, junto al heroísmo de muchos, existió entre algunos creyentes “dureza de corazón, cálculos políticos, palabras que encendieron los ánimos y decisiones tomadas sin la lucidez que hoy pedimos a los demás”. 

Asimismo, el Episcopado admitió que la propia institución no siempre supo servir a la verdad mediante canales de paz.

Finalmente, al vincular esta revisión del pasado con la realidad contemporánea de México y sus actuales discrepancias sociales, la CEM aprovechó la coyuntura para abordar el estado de las libertades en la nación. 

El órgano episcopal sostuvo que la libertad religiosa constituye un derecho humano fundamental y no un privilegio clerical; sin embargo, advirtió que en el país aún persisten restricciones en la materia que no corresponden con el perfil de una democracia.

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