Francisco Mendoza / Diario de Chiapas
En el programa Agenda Política de Chiapas, la otra historia, con Jorge Enrique Hernández Aguilar, estuvo de invitado el escritor Alfredo Palacios Espinosa, hablando sobre el libro “Las cantinas de Tuxtla”.
“Me parece que las cantinas son espacios de convivencia, de recreación, más allá de lo que fueron las cantinas a mediados o a principios de siglo pasado, en donde el cine nos trae que las cantinas son lugares de broncas, de pleitos y creo que todo eso ha quedado en el pasado”, señaló Alfredo Palacios.
Al ver que todos estos aspectos quedan en el pasado, Palacios Espinosa se dio a la tarea de escribir el libro que tituló “Los aguajes de ayer y hoy, las cantinas de Tuxtla y de otras ciudades”, poniendo algunas cantinas de ciudades como San Cristóbal de las Casas, Arriaga o Tapachula, que son famosas y clásicas.
Habló sobre la cantina “Maryen”, la cual se encontraba atrás de Palacio de Gobierno, en ella, el escritor narra de cómo nace el nombre de esta cantina en donde su dueño, Enrique Marroquín, se llevaba muy bien con Juan Sabines Gutiérrez.
En una charla el exgobernador le dice a Enrique que, si tuviera un niño cómo le llamaría, a lo que responde Enrique, “y si fuese niña”, responde Enrique pues como su mamá María, a lo que Sabines pregunta “y si fuera mampo”, entonces sería Maryen, que es como se llamaba este lugar.
Otra de las cantinas muy recordadas es la famosa “Pelona”, famosa por ser muy estricta ya que no dejaba entrar a mujeres, nadie podía gritar; “de ahí el dicho de que ‘el bolo debe ser sufrido’, debe aguantar”.
El brochas, el Tupinamba, la Curva Peligrosa, Las Américas, son las cantinas que desaparecieron y que se encontraban en el corazón de la capital chiapaneca, esto luego de la remodelación al realizarse el paso a desnivel que cruza por debajo del parque central.
En este libro se enseña que las cantinas son lugares de convivencia, de relaciones públicas, y que las personas que llegaban a la bohemia tenían mucho que compartir.
Anécdotas enmarcadas de felicidad, de tristeza y algunas más de preguntas, son las que podrán encontrar en este libro que nos lleva a viajar por el tiempo en una mirada al siglo XX y los lugares más emblemáticos en donde tomar una sola cerveza, era seña de pasar horas y horas escuchando a grandes pensadores, escritores y bohemios de nuestro Chiapas.










