Con actos vandálicos, se manifestó para exigir el cese de las investigaciones en su contra, asegurando que las autoridades estatales mantienen un “hostigamiento” hacia el plantel

Marco Alvarado / Diario de Chiapas

La Escuela Normal Rural Mactumactzá continúa en el centro de la controversia.

Un grupo de estudiantes salió a manifestarse ayer para exigir el cese de las investigaciones en su contra, asegurando que las autoridades estatales mantienen un “hostigamiento” hacia el plantel.

Esto ocurre luego de que saliera a la luz la existencia de una decena de denuncias formales ante la Fiscalía General del estado (FGE) por presuntos abusos cometidos durante los cursos de inducción a los alumnos de nuevo ingreso.

Pese a la exigencia de los normalistas para frenar las indagatorias, la indignación social y las peticiones de los padres de las víctimas coinciden en que se debe poner fin a la impunidad dentro de la escuela.

Ante lo cual hay una estrategia para limpiar la imagen pública de la normal. Los estudiantes realizaron el miércoles por la tarde un acto “sociopolítico” frente al Palacio de Gobierno, donde organizaron actividades culturales y artísticas para intentar demostrar que la formación que reciben es de carácter integral.

Sin embargo, las acusaciones no son un hecho aislado, aunque en esta ocasión han tomado una fuerza inusitada a raíz del testimonio público de José Núñez Díaz y cuatro padres de familia más.

Núñez Díaz reveló que al menos 15 jóvenes sufrieron graves vejaciones durante tres días consecutivos a manos del comité estudiantil, bajo la fachada de un “curso de inducción” programado del 20 de julio al 4 de agosto.

De acuerdo con los testimonios presentados en las denuncias, los aspirantes fueron sometidos a jornadas extensas bajo el sol sin acceso regular a agua, obligados a competir por raciones mínimas de líquido y confinados en aulas bajo temperaturas sofocantes.

La situación escaló en violencia física y psicológica hasta que la hija de Núñez Díaz colapsó. Tras el desmayo, alumnos de grados superiores la abandonaron en el Parque Central de esta ciudad sin notificar a sus familiares.

Posterior a su localización e internamiento médico durante dos días, se confirmó además que a los jóvenes se les habían confiscado los teléfonos celulares para mantenerlos incomunicados.

Hasta el momento, la postura oficial de la Escuela Normal Rural Mactumactzá en sus canales de difusión ha sido la de calificar los señalamientos como “ataques” directos contra la institución. Esta reacción ha encendido las redes sociales y la opinión pública: mientras un sector minoritario defiende al plantel, una amplia mayoría de ciudadanos califica las posturas del comité como un intento de “lavado de imagen” para evadir su responsabilidad ante la violencia ejercida.

Diversas voces exigen incluso el cierre definitivo de la normal por considerar que promueve conductas delictivas, señalando que la vocación docente no justifica tratos crueles ni la vinculación del normalismo con actos de sometimiento.

Actualmente, la Fiscalía General de Chiapas investiga a entre 20 y 25 presuntos integrantes del comité estudiantil de la Mactumactzá por los delitos de lesiones y discriminación.

Formalmente se han presentado al menos 10 denuncias, siete promovidas por mujeres y tres por hombres, que documentan tratos crueles, privación de agua, trabajos forzados y agresiones físicas sufridas durante las llamadas “novatadas”.

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *