Marco Alvarado/ Diario de Chiapas
La Arquidiócesis de Tuxtla Gutiérrez se sumó a la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas en la conmemoración del segundo aniversario luctuoso del sacerdote indígena Marcelo Pérez Pérez, asesinado el 20 de octubre de 2024, luego de oficiar una misa en la parroquia del barrio de Cuxtitali, en San Cristóbal de Las Casas, cuando estaba a punto de retirarse en su camioneta.
A dos años del crimen, la Diócesis de San Cristóbal reiteró su llamado a construir la paz, exigir justicia y poner fin a la violencia criminal que ha enlutado a numerosas familias en Chiapas.
En un pronunciamiento, integrantes de la Iglesia lamentaron que las causas por las que luchaba el padre Marcelo continúen vigentes y advirtieron sobre el incremento de la violencia en algunas regiones, en un contexto marcado por la proximidad del proceso electoral de 2027.
El sacerdote fue atacado por dos personas que se desplazaban en una motocicleta y se acercaron para dispararle a corta distancia. Personas que transitaban por el lugar, así como quienes habían participado momentos antes en la misa matutina, fueron de las primeras en encontrar el cuerpo del religioso.
La noticia se difundió rápidamente entre los habitantes de San Cristóbal de Las Casas, donde Marcelo Pérez era ampliamente conocido por su labor pastoral y su acompañamiento a comunidades. Ese domingo también era esperado por otros fieles en la Iglesia de Guadalupe, como parte de las actividades parroquiales y litúrgicas que realizaba habitualmente.
En 2022, el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (Frayba) emitió una alerta ante el riesgo de una posible detención, desaparición o asesinato del sacerdote. En ese momento, el organismo denunció que Pérez Pérez era objeto de criminalización.
El Frayba también expresó públicamente su respaldo al religioso, a quien reconoció como un “defensor incansable”, comprometido con el acompañamiento de procesos organizativos para la defensa de la tierra.
De acuerdo con la Diócesis de San Cristóbal, los conflictos vinculados con estas causas continúan vigentes, en un escenario que la Iglesia ha descrito como de despojo territorial de los pueblos originarios.
En una misiva pública, integrantes del Pueblo Creyente reafirmaron su compromiso con la defensa de la vida, la Madre Tierra y el territorio, así como con las personas que enfrentan injusticias, intimidaciones, amenazas, persecuciones, despojos y encarcelamientos que consideran injustos.
“A pesar de que hayan matado al padre Marcelo y otros hermanos y hermanas, para nosotros no están muertos ni muertas, ahora ellas y ellos se han multiplicado en muchos corazones, pueblos y personas defensoras de derechos humanos y de la vida. Por ello también nosotros como Pueblo Creyente seguiremos luchando por la defensa de la vida, de la Madre Tierra y el territorio, de las personas que sufren injusticias, intimidaciones, amenazas, persecuciones, despojos y encarcelamientos injustos”, señalaron.
Asimismo, reiteraron su llamado a la Fiscalía General de la República para que continúe las investigaciones, esclarezca el asesinato de Marcelo Pérez Pérez e identifique a los autores intelectuales del crimen.
La exigencia también incluye otros casos de violencia contra personas defensoras de derechos humanos y comunidades, entre ellos los relacionados con los Mártires de Nueva Morelia, en Chicomuselo; Simón Pedro y los Mártires de Acteal.










