Jeny Pascacio / Diario de Chiapas
La comunidad indígena tzotzil se pronunció contra la militarización y recordó los asesinatos de integrantes de la Organización Campesina Emiliano Zapata ‘Casa del Pueblo’ y RC, con una manifestación pacífica en la que participaron al menos 3 mil personas de Venustiano Carranza donde el conflicto se agravó después de 40 años, lamentaron.
Los pobladores caminaron de la Clínica del Instituto Mexicano del Seguro Social a la Casa del Pueblo en el centro de la cabecera municipal. Marcharon con mantas con leyendas contra la presencia de militares y retenes, sobre la lucha y los años de omisión, en espera de la justicia.
En un comunicado, la OCEZ recordó que el primero de agosto de 1975, camino a Teopisca fueron asesinados en una emboscada José Guadalupe Vázquez Gómez y Bartolomé Martínez Villatoro, el cuarto comisariado ejidal abatido a tiros en el conflicto que, a decir de la OCEZ, dejó de ser únicamente agrario.
Señalaron a Carmen Orantes y Augusto Castellanos, como responsables de aquel crimen, pero “ni la muerte, ni las amenazas, apagaron el espíritu de lucha de nuestros mártires y nuestro pueblo. Actualmente los crímenes y hostigamientos continúan encabezados por el narco-cacique Jesús Alejo Orantes Ruiz y Alejandro Cruz Ruiz, alias “el Coyote”, líder de la banda de narcotraficantes “Los Pelones”.
Además, rememoraron los hechos del 4 de mayo de 2021, cuando la Alianza San Bartolomé, encabezado por Paraíso del Grijalva al parecer asesinó a Efraín Espinoza Pérez y Mario Alberto Vázquez Aguilar; así como Jorge Armando Hernández Pérez, Jordán López de la Cruz y Abenamar Hernández de la Cruz, de la OCEZ-RC.
“Recordamos con valor, coraje, respeto a nuestros hermanos caídos y aprender de su ejemplo y Sacrificio, para que los jóvenes de las nuevas generaciones conozcamos las tierras que habitamos y trabajamos, son producto de nuestra lucha, donde cosechamos nuestro maíz para el sustento de nuestras familias”.
En el texto dirigido a organizaciones defensoras de los derechos humanos, los comuneros se solidarizaron con las familias desplazadas por los grupos paramilitares: “La delincuencia organizada, los planes contrainsurgentes y la guerra baja intensidad que se implementa en los casos de los municipios de Pantelhó, Tila, Chenalhó y Oxchuc, aparentando que son problemas agrarios de partidos políticos o religiosos”.










