Más de 20 mil familias desafían a la muerte

A. Marroquín / Diario de Chiapas

La necesidad, falta de oportunidades y la pobreza ha orillado a cientos de familias a vivir en lo que visiblemente es una zona de riesgo.

Entre aguas de drenaje, viviendas colapsadas y calles sin pavimentación es como se vive día a día en al menos 80 colonias de Tuxtla Gutiérrez y, quienes la habitan —aún— se aferran a la vida, pese a que el peligro los amenace de día y/o de noche.

Al menos 10 por ciento del total de la población en Tuxtla Gutiérrez vive “desafiando” el peligro por habitar en zonas consideradas de alto riesgo.

Jorge Antonio Paz Tenorio, docente e investigador de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), informó que el 14 por ciento de la población en Tuxtla Gutiérrez vive en zonas susceptibles a derrumbes.

“Cuando estos fenómenos no están localizados y monitoreados es frecuente que muchos poblados crezcan hacia lugares propicios en donde ocurra un derrumbe o bien, donde ya hay derrumbes antiguos que debido de las cargas de viviendas de los sistemas de agua potable y drenaje deficientes estos derrumbes pueden reactivarse y causarse daños como hemos visto aquí en algunos lugares del sur de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez”, apuntó.

De esta forma, en Tuxtla Gutiérrez se estima que más de 23 mil viviendas fueron construidas en zonas vulnerables, con materiales no adecuados, por ello, muchas presentan derrumbes o cuarteaduras que ya no tienen solución.

LLUVIAS DE 2021 EVIDENCIARON AÚN MÁS EL RIESGO

Sin embargo, pese a los riesgos que esto representa, familias deciden no abandonar sus viviendas, y es que hacerlo, significaría no tener un lugar dónde vivir.

Elizabeth Hernández Borges, secretaria de Protección Civil Municipal, comentó que desde el Ayuntamiento se sigue invitando a la población a salvaguardarse y actuar ante lo que podría ser una desgracia.

“Las pérdidas materiales se tendrán que resarcir y volver a reconstruir, sin embargo, la prioridad es salvaguardar la vida, por ello quiero hacer un llamado respetuoso pero enérgico a la ciudadanía en el sentido de evacuar”, advirtió.

La funcionaria expuso que en Paseos del Bosque, en el Ejido Francisco I. Madero, colonia 6 de Junio y la mayoría de las viviendas de la ladera sur —en la parte superior del Libramiento Sur— es un riesgo constante para la población.

“Tenemos otra en lo que es Paseos del Bosque solamente que allá es una situación diferente porque ahí es la colindancia y la invasión al área de amortiguamiento del arroyo Cerro Hueco, también dos viviendas afectadas que se notificaron para ser desalojadas”, expresó.

Sin embargo, refirió que esto podría ser prevenible si se edificara bajo una buena planeación, misma que no se tiene en la mayoría de los casos. En parte por culpa de autoridades y otras por parte de la población, quienes en ocasiones construyen en invasiones.

Para las familias en dicha situación, —muchas de escasos recursos— dormir y habitar sus casas representa un riesgo constante y aunque saben que de por medio está en riesgo perder la vida, referieren que seguirán habitándolas hasta que las autoridades den certeza y garantías de un espacio temporal, y ayudarles a la reconstrucción de sus viviendas, considerando que existe una orden de desalojo por la inestabilidad de habitar en la zona.

“Hemos metido documentos a Protección Civil… ahí metimos documentos con Protección Civil, gracias a Dios nos atendieron muy bien y, ya ayer vinieron precisamente los de Protección Civil que tenemos que desalojar, vino el papel ya con una orden de desalojo, pero dijo yo ¿a dónde me voy, a dónde si no tenemos dinero?”, puntualizó Evangelina Hernández Reyes, habitante de la colonia Paseos del Bosque.

Y aunque es bien sabido que la ladera sur es un peligro, el crecimiento poblacional y la necesidad de tener un hogar, pasan por alto las recomendaciones de especialistas, sin embargo, señalan que esto no significa que no se deba construir en la zona, pero sí se debería hacer con materiales adecuados, pues no es lo mismo construir en la zona norte que en la sur, pues deberían de utilizarse otro tipo de materiales.

“Si usted escarba en la ladera norte a los 20 centímetros va a encontrar piedra sólida, sin embargo, si usted hace una perforación en la ladera sur, tenemos como diferencia el Libramiento Sur hacia la parte alta de la Mesa de Copoya puede realizar incluso perforaciones de hasta 30 metros encontrando material suelto”, destacó Jorge Antonio Paz Tenorio, investigador de la Unicach.

Históricamente, la ladera sur de la capital es donde se han comenzado a agotar los espacios viables para la construcción, sin embargo, son decenas de familias las que continúan optando por vivir y “andar con el Jesús en la boca”, ante el riesgo de perder la vida por habitar en zonas consideradas de alto riesgo.

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