- La conmemoración del evento vulcanológico ocurrido hace 44 años en Chiapas, es un recordatorio de las fuerzas que pueden desatarse en la naturaleza y el costo para la vida humana
Marco Alvarado/ Diario de Chiapas
La conmemoración del evento vulcanológico ocurrido hace 44 años en Chiapas, con la erupción del Chichón, es un recordatorio de las fuerzas que pueden desatarse en la naturaleza y el costo para la vida humana.
El Chichón no es sólo un recuerdo de hace cuatro décadas, al contrario, entre el 7 de junio de 2025 y el 28 de enero pasado, provocó más de 4 mil 900 sismos.
Aunque estos movimientos no han sido percibidos por la población, los equipos de monitoreo, altamente calibrados para escuchar “los latidos” del volcán, cuentan una historia distinta, al mostrar una montaña viva, en actividad constante, con procesos de acumulación de energía que volverán a provocar una erupción en algún momento.
Para la tranquilidad de la población “los datos no muestran un riesgo de erupción inminente”, aclara el vulcanólogo Miguel Ángel Alatorre Ibargüengoitia.
Y como el tiempo geológico no se corresponde con la escala humana, es posible que en los próximos siglos el Chichón despierte de nuevo, como en aquel 28 de marzo de 1982, con una violencia inusitada que sorprendió a miles de habitantes, que no tenían idea de lo que se ocultaba en aquel cerro lleno de vegetación.
Los últimos reportes tampoco deben ser tomados con alarma. Las cámaras instaladas en las estaciones “Francisco León” y “Viejo Volcán” no muestran cambios en la estructura o actividad del volcán Chichón.
Para mejorar este monitoreo, desde el 10 de marzo pasado se instaló una tercera cámara, en la estación “Nicapa”, que permite vigilar el flanco norte del volcán.
Hoy el Chichón es un gigante ampliamente estudiado, al que los científicos observan y van conociendo. Un escenario diametralmente opuesto al de hace 44 años.










