Francisco Mendoza / Diario de Chiapas

La competitividad de México depende, en parte, de su capacidad para integrarse a un mercado norteamericano que aproveche la alianza del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC).

Un elemento fundamental incluido en el T-MEC es la presencia de un mercado energético competitivo; en el contexto de la discusión de la iniciativa de Reforma Energética que busca reconcentrar las actividades del sector en un antiguo modelo centrado en el Estado, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) analiza los efectos de una aprobación de la iniciativa y sus posibles secuelas en el marco del T-MEC.

El estudio concluye que la iniciativa generaría obstáculos para el aprovechamiento del T-MEC, ya que genera conflictos con sus disposiciones, afecta el mercado energético regional y a los exportadores de México y, al final del día, resta atractivo al país como alternativa de inversión frente a China. 

La iniciativa de Reforma Energética tiene implicaciones nocivas en materia de Estado de Derecho en el país, el manejo sustentable de la economía y el cuidado del medio ambiente, así como la ejecución de negocios y actividades productivas.

En el análisis se señala violación de las disposiciones del T-MEC, desde sus disposiciones en materia energética, derechos de los inversionistas, comportamiento de las empresas propiedad del Estado, medio ambiente, hasta competencia económica y comercio transfronterizo de servicios, entre otros.

Capítulos como los de inversión, empresas propiedad del estado y monopolios designados, medio ambiente o solución de controversias entrarían en conflicto con la política energética de México en caso de que la iniciativa sea aprobada en el Congreso de la Unión.

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