Cinthia Ruiz/ Diario de Chiapas

El miedo a perder dinero y la falta de educación financiera son algunos de los factores que dificultan que las personas se animen a invertir y emprender en Chiapas, donde aún persiste la idea de que ahorrar es la principal forma de cuidar el patrimonio.

Así lo señaló Diana Alonso, organizadora de eventos financieros, quien consideró que desde la educación se prepara a las personas principalmente para incorporarse al mercado laboral, pero no siempre se les enseña a desarrollar proyectos propios, invertir o asumir riesgos para hacer crecer su dinero.

Explicó que esta situación genera temor ante las finanzas, pues muchas personas relacionan la inversión con la posibilidad de perder sus ahorros. Sin embargo, sostuvo que mantener el dinero sin utilizarlo limita las posibilidades de hacerlo crecer, por lo que consideró importante cambiar la manera en que se entiende el ahorro y la inversión.

Alonso destacó que la educación financiera debe comenzar desde la infancia, no solamente cuando las personas llegan a la edad adulta y necesitan administrar sus ingresos. Señaló que madres y padres pueden enseñar a sus hijos a ahorrar y, posteriormente, utilizar esos recursos para iniciar pequeños emprendimientos.

Para Alonso, explica cómo las niñas y los niños pueden aprender desde pequeños que el dinero no solo sirve para gastar, sino que también puede convertirse en una herramienta para desarrollar iniciativas propias. Añadió que las prácticas que observan en casa influyen en la forma en que administrarán sus recursos en el futuro.

Por su parte, Martín Estrada Arévalo consideró que en Chiapas hace falta una mayor disposición para actualizarse en temas de finanzas, liderazgo, ventas y emprendimiento, advirtió que los negocios también necesitan adaptarse a los cambios económicos y tecnológicos para mantenerse vigentes, pues las empresas que no evolucionan pueden enfrentar dificultades para continuar.

Estrada Arévalo señaló que las herramientas digitales forman parte de la actividad económica actual y que conocerlas puede ayudar a mejorar la operación de los negocios. En ese sentido, planteó la importancia de que estudiantes, profesionistas y emprendedores fortalezcan sus conocimientos para enfrentar las condiciones del mercado laboral y desarrollar nuevas oportunidades.

La educación financiera, coincidieron ambos planteamientos, requiere ir más allá del hábito de guardar dinero: implica aprender a administrarlo, comprender los riesgos y tomar decisiones informadas. Fomentar estos conocimientos desde la niñez puede contribuir a que las nuevas generaciones tengan más herramientas para organizar sus recursos y emprender.

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