Las mujeres sufren más hambre en comparación con los hombres, enfatizando que la brecha de género en la inseguridad alimentaria moderada o grave alcanzó los 9,1% en 2022.

Tania Selvas Ruiz / Diario de Chiapas
Cuatro de cada 10 personas que laboran en el cultivo, procesamiento y transporte de alimentos, son mujeres; sin embargo, son las que registran el más alto rezago de acceso a tierra, agua, propiedad del ganado, financiamiento, servicios de extensión y tecnologías; reveló el informe, “La situación de las mujeres en los sistemas agroalimentarios: Un enfoque regional para América Latina y el Caribe”. Desarrollado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
De acuerdo a este informe, del 36 por ciento de la fuerza laboral en los sistemas agroalimentarios de América Latina y el Caribe, el 71 por ciento, trabajan en sectores no agrícolas como procesamiento de alimentos, comercialización y ventas.
Una muestra de 14 países en América Latina y el Caribe muestra que más de la mitad de los trabajadores en manufactura de alimentos (55 por ciento) y comercio (52) son mujeres. Sin embargo, su presencia en actividades más lucrativas como el transporte es baja (9).
El informe destaca que América Latina y el Caribe es la única región del mundo donde ha aumentado la participación de las mujeres en actividades agrícolas en las últimas dos décadas. Pero, este avance no se ha traducido para ellas en un mayor acceso a recursos productivos ni en representación en espacios de toma de decisiones. Las mujeres también tienen menos probabilidades que los hombres de trabajar a tiempo completo, sugiriendo que su trabajo es más irregular y temporal.
“Necesitamos políticas públicas transformadoras que promuevan el empoderamiento económico de las mujeres rurales en toda su diversidad, reconozcan sus múltiples roles en la producción, comercialización y el cuidado, y aseguren su acceso igualitario a recursos, servicios y participación”, señaló Maya Takagi, Líder de Programa Regional de la FAO para América Latina y el Caribe.
Esta problemática se agudiza en mayor grado en estados con mayor población rural, como Chiapas, donde las mujeres sufren más hambre en comparación con los hombres, enfatizando que la brecha de género en la inseguridad alimentaria moderada o grave alcanzó los 9,1 puntos porcentuales en 2022, luego de haberse ampliado drásticamente durante 2021 a 11,5 puntos porcentuales, a raíz de la crisis de la COVID-19 (FAO, 2025). A esto se suma, la sobrecarga de trabajo doméstico y de cuidados no remunerados que recae sobre las mujeres, lo que continúa limitando sus oportunidades de empleo y formación.
La FAO emitió una serie de recomendaciones clave, que mejoren las condiciones de la mujeres, con reformas legales

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *