Marco Alvarado / Diario de Chiapas
La necesidad de sangre es un problema del que se dan cuenta quienes se ven en la necesidad de encontrar donantes y unidades para poder atender a un familiar hospitalizado.
De ahí que a nivel nacional se haga énfasis en la donación voluntaria, un objetivo ambicioso en el caso del Centro Nacional de la Transfusión Sanguínea, que proyecta que para el año 2024 al menos el 10 por ciento de la sangre provenga de donantes voluntarios no remunerados y de repetición, y alcanzar un 100 por ciento al año 2040.
Si bien la necesidad de sangre segura es universal, el acceso de todos los que la necesitan no lo es, y eso pese a que la sangre y los productos sanguíneos además de salvar millones de vidas cada año, son recursos esenciales para el tratamiento eficaz de mujeres que sufren hemorragias relacionadas con el embarazo y el parto; niños que padecen anemia grave debida al paludismo y la malnutrición; pacientes con trastornos de la médula ósea, trastornos de la hemoglobina y enfermedades por inmunodeficiencia hereditarios; víctimas de traumatismos, emergencias, desastres y accidentes; así como pacientes sometidos a procedimientos médicos y quirúrgicos graves o complejos.
De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el 2020 la tasa de donación de sangre por cada mil personas fue de 31.5 donaciones en los países de ingresos altos, 15.9 en los de ingresos medianos altos, 6.8 en los países de ingresos medianos y cinco en los ingresos bajos, y conforme al nivel del ingreso declarado por el Banco Mundial, México está clasificado dentro de los países medio alto a nivel mundial, con esta clasificación se debería al menos tener una cantidad de dos millones tres mil 623 donaciones, sin embargo en el 2020 solamente un millón 269 mil 486 personas donaron sangre en el país.










