Marco Alvarado / Diario de Chiapas
Las papelerías locales enfrentan una batalla comercial debido a la proliferación de establecimientos que inundan el mercado con productos de bajo costo.
Sin embargo, detrás de esos precios atractivos hay baja durabilidad y riesgos potenciales para la salud de los niños, según advirtió Julio Sánchez Esquinca, presidente de la Asociación de Librerías y Papelerías del Estado de Chiapas.
El líder empresarial reconoció que el sector compite hoy contra una oferta masiva de comercios que venden toda clase de mercancías, incluyendo útiles escolares económicos.
El problema principal, señaló Sánchez Esquinca, es que estos productos no cumplen con la Norma Oficial Mexicana (NOM).
Al carecer de este estándar, la calidad disminuye drásticamente, lo que obliga a los padres de familia a comprar el mismo artículo varias veces en un solo ciclo escolar, anulando cualquier ahorro inicial.
Más allá del golpe al bolsillo, los comerciantes establecidos expresaron su preocupación por el impacto sanitario de estas mercancías irregulares.
Al no estar certificados bajo la NOM, no existe certeza de que los materiales utilizados en su fabricación sean seguros.
Al tratarse de artículos diseñados para menores de edad, el riesgo se eleva; de hecho, el sector advierte que en revisiones previas se han detectado productos escolares con niveles preocupantes de plomo, un metal pesado altamente tóxico.
Esta competencia desleal coincide con un escenario complicado para la industria papelera tradicional, que ha tenido que absorber un incremento del 10 por ciento en sus precios finales.
Este ajuste se debe a tres factores clave: el encarecimiento de los plásticos, las alzas en el transporte por el costo de los combustibles, y el aumento en el precio de los libros, cuya materia prima principal, la celulosa, es mayoritariamente importada.
A pesar de la presión inflacionaria y la competencia de los comercios de saldos y productos chinos, la estrategia del comercio local no es competir en precios mínimos, sino apostar por la durabilidad y la seguridad, ofreciendo a las familias la garantía de que lo que compran cuidará tanto su economía a largo plazo como la salud de sus hijos.
En el país, la Asociación Nacional de Fabricantes de Artículos Escolares y de Oficina, al igual que la Cámara Nacional de Comercio, han señalado que existe una abierta competencia desleal.
Y coinciden en que gran parte de los útiles escolares chinos que se venden en tianguis, plazas o plataformas informales no cumplen con las Normas Oficiales Mexicanas.
Al no contar con etiquetas traducidas ni advertencias, introducen al mercado productos fabricados con materiales de baja calidad que pueden llegar a ser tóxicos para los niños.
Durante las semanas previas al regreso a clases, estas organizaciones hacen llamados urgentes a los padres de familia. Admiten que los productos asiáticos pueden ser un 30 o 40 por ciento más baratos, pero advierten que la durabilidad es mínima.










