Niña chiapaneca, entre las 100 más influyentes de México

Marco Alvarado/Diario de Chiapas
Cuando le preguntan por su color favorito ella dice que el rojo “porque me gustan las películas sangrientas”, y ante el asombro que provoca su respuesta suelta una ligera sonrisa.
Fuera de ese comentario el resto del tiempo mantendrá una actitud más seria, más cercana al reconocimiento que está por recibir como una de las 100 personas más influyentes en México, el próximo 9 de noviembre, en la Ciudad de México.
Sin embargo, su madre, Karina Guillén Cruz, cuenta que Michelle Alejandra Arellano Guillén es, como el resto de niñas y niños de su edad, una “niña normal” de 10 años hasta que pone a prueba su potencial y deslumbra con él, como ocurrió recientemente en Mérida, Yucatán, donde se ubicó entre los terceros lugares mundiales al poder realizar 64 operaciones matemáticas en menos de cinco minutos.
“Ya puede hacer 70 operaciones, pero ese día le impuso el escenario, se puso nerviosa”, cuenta la orgullosa madre de Michelle, una niña que desde muy pequeña dio señales de su potencial para el aprendizaje; a los 10 meses de edad ya hablaba con un lenguaje claro, y ahora incluso ha recibido clases como oyente en la escuela de Medicina Humana.
Pero su más reciente logro se relaciona con las matemáticas. Michelle fue la única chiapaneca que destacó en la competencia de aritmética en el que participaron mil 80 niños y niñas de diferentes países.
Por su logro hay quienes la llaman “genio” o “superdotada”, aunque más allá de las etiquetas es una niña con los mismos gustos que otras de su edad, aunque con una mente privilegiada con la que puede llegar hasta donde desee, por ejemplo, en el campo de las ciencias, ya que asegura que le gustan los experimentos.
Su madre también tiene un sueño: que tanto su hija como otros niños de Chiapas con esta capacidad de aprendizaje puedan encontrar aquí el espacio para desarrollar todo su potencial, sin tener que verse obligados a emigrar a otros países.
“La idea no es irse, considero que aquí debemos tener proyectos para que estos niños se desarrollen porque las escuelas actuales no permiten aprovechar su potencial”.
En el caso de Michelle, no fue sino hasta los siete años cuando sus padres supieron que la niña sí tiene una inteligencia superior al promedio, y que tiene consigo un “superpoder” con el que, bien conducida, podrá modelar su vida para alcanzar los logros que se proponga.
De momento, aunque algo nerviosa ante su encuentro con la prensa, Michelle se prepara para recibir su distinción en la Ciudad de México, y mientras llega ese día disfruta las películas de terror que tanto le gustan.

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