Marco Alvarado/ Diario de Chiapas
El silencio no es una opción para María Elena Ríos Ortiz, la saxofonista a quien su expareja intentó matar mediante un plan que falló: ahora es una sobreviviente que busca justicia.
María Elena es orgullosamente mixteca, de una región empobrecida en Oaxaca, que alcanzó notoriedad de la forma menos pensada al haber sobrevivido al que, según los planes de su agresor, sería su golpe final, el 09 de septiembre del año 2019, cuando tres hombres le arrojaron ácido al rostro y cuerpo.
Ataque que fue ordenado por su expareja, Juan Antonio Vera Carrizal, exdiputado local del PRI y empresario, quien quiso “aleccionarla” por haber terminado la relación que sostenían, confiado en que al ser prestanombres de gasolineras de Alejandro Murat, quien el próximo mes de diciembre termina su cargo como gobernador de Oaxaca, la impunidad le estaba asegurada.
Los tres atacantes fueron detenidos, uno murió en circunstancias extrañas en la cárcel, mientras que Juan Antonio Vera Carrizal ha logrado una prisión preventiva y la “ralentización” del proceso, lo que ha permitido que un quinto implicado aún esté libre: Juan Antonio Vera Hernández, hijo del exdiputado priista.
Pero María Elena está lejos de pretender que su historia despierte expresiones como “pobrecita” y la encasillen como una víctima más, porque no se asume así.
“Soy una sobreviviente que no se detendrá a llorar, no me voy a encerrar sin hacer nada, porque eso es lo que quieren; desde hace mucho tiempo deje de ser una víctima, y eso, al Estado, es lo que no le gusta”, expresó este viernes durante una conferencia de prensa, previa a la charla que impartió en el Centro Cultural Jaime Sabines.
“Quiero que esta plática sirva para sensibilizarnos sobre las violencias que vivimos todas las mujeres todos los días, porque tenemos que hablar de esto y aprender a cuidarnos”.
Si bien su caso logró notoriedad, y para ello ha tenido que mostrar cientos de veces las consecuencias físicas del ataque, el Estado mexicano ha brillado por su manto de impunidad, y una red de complicidades muy grandes que llegan a la oficina gubernamental, a los pies del aún gobernador Alejandro Murat, quien se esconde de María Elena Ríos Ortiz, tras la petición de disculpa pública que ordenó la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, por las violencias cometidas en contra de la víctima, y el mal trabajo de la fiscalía oaxaqueña.
“Me debe la disculpa y lo sabe, como yo sé que su sociedad con Juan Antonio Vera Hernández está de por medio”.
Comentó que incluso el exgobernador José Murat ha ordenado en medios de comunicación nacionales que la historia no se difunda, porque los negocios con el agresor son muchos. A lo que comentó que “de lo que me llegue a suceder culpo directamente a Alejandro y a José Murat”.
María Elena cubre parte de su rostro con el cubrebocas porque, como cuenta, aún está en un proceso de reconocimiento luego de las secuelas que dejó el ácido en su piel.
Sin embargo, lo que es imposible de ocultar es la dificultad que enfrentan las víctimas de delitos en México, que deben sumar a su recorrido la impunidad, discrimación, difamación y ataques con tal de que se callen.
“Pedir justicia en México es una pesadilla, pero no hay de otra. Las sobrevivientes debemos convertirnos en una pesadilla para los agresores. En mi caso esto ya no es personal, es una responsabilidad social porque me volvieron una luchadora por los derechos de las mujeres y ya no puedo tirar la toalla”
El objetivo va más allá de impedir que otra mujer sufra lo que ella. También busca incidir en leyes más duras contra los agresores y este tipo de feminicidios en grado de tentativa a través de sustancias químicas.
“Vengo para que hagamos conciencia y que las mujeres sepan reconocer las señales de alerta, que sepan que deben defender sus vidas y hacer con ellas lo que decidan, pero para ello hay que reconocer que tenemos un machismo muy arraigado”.
En diciembre asume la gubernatura de Oaxaca Salomón Jara, del partido Morena, y confía que este cambio pueda darle acceso a la justicia, y al mismo tiempo espera que no sea real lo que se dice en Oaxaca: que desde su prisión preventiva Juan Antonio Vera Carrizal financió esta campaña, y que con ello compró otra posibilidad de impunidad para él y su hijo.










