Edén Gómez Bernal / Diario de Chiapas
Detrás del trote firme de la policía montada existe una vocación sensible que transforma vidas diariamente en Chiapas: en las instalaciones del agrupamiento de Caballería de la Secretaría de Seguridad del Pueblo (SSP), el compromiso con la ciudadanía trasciende las labores operativas de prevención y vigilancia para convertirse en una esperanza de salud y rehabilitación integral a través de la equinoterapia.
En este espacio, donde la disciplina institucional se funde con la calidez humana, especialistas y elementos capacitados coordinan esfuerzos para brindar atención terapéutica a decenas de niñas, niños y jóvenes que viven con diversas condiciones del neurodesarrollo o discapacidades motrices, encontrando en la nobleza del caballo un puente hacia la autonomía y el bienestar.
La labor que despliega esta unidad veterinaria y de adiestramiento representa una de las facetas más humanas de las fuerzas de seguridad en la entidad.
Cada jornada arranca desde muy temprano con el cuidado meticuloso de los corceles, asegurando su óptima nutrición, estado de salud y preparación física, pues de su serenidad y templanza depende la seguridad de los pequeños usuarios.
“De las experiencias más bonitas que me ha tocado dentro del área de la clínica veterinaria es recibir a las nuevas crías dentro de las caballerizas, los nacimientos de los potrillos, así como su proceso de crecimiento y adiestramiento para que formen parte de la fuerza operativa del agrupamiento”, expresa el integrante de este programa, Abelino Morales Morales, reflejando el afecto y la paciencia que requiere la crianza de estos animales desde sus primeros días de vida.
El proceso para transformar a un animal operativo en un terapeuta sobre cuatro patas exige años de dedicación constante, un entrenamiento especializado orientado al control de impulsos y una profunda sensibilización para interactuar con infantes.
Mediante el calor corporal del caballo, sus impulsos rítmicos y un patrón de marcha tridimensional similar al de la caminata humana, los terapeutas estimulan la coordinación, el equilibrio y la percepción corporal de los pacientes.
Sin embargo, el esfuerzo diario implica también afrontar la dureza del tiempo y las eventualidades de la labor.
“Asimismo, el desarrollo y tratamiento de caballos lesionados en cumplimiento del deber para lograr su pronta recuperación e integrarlos nuevamente a sus funciones operativas”, comparte Morales Morales con 27 años de servicio en la institución, subrayando que la atención médica constante garantiza que cada ejemplar conserve plenamente sus facultades antes de ser asignado a la intensa dinámica de las terapias adaptadas.
El vínculo afectivo que se teje entre el personal operativo, los fisioterapeutas, los niños y los propios caballos constituye el pilar fundamental del programa, tras extensos periodos de servicio activo tanto en la vigilancia pública como en las pistas de rehabilitación, el retiro de estos nobles animales representa un momento de profunda emotividad dentro de la institución.
“Una de las experiencias más difíciles es despedir a nuestros compañeros de trabajo en cuatro patas por cuestiones de edad, enfermedad o alguna lesión grave en cumplimiento del deber; despedirlos de la unidad operativa no es fácil, ya que el vínculo entre ellos y nosotros es muy fuerte”, reconoce Abelino Morales con nostalgia, haciendo patente la huella imborrable que dejan estos compañeros tras años de servicio ininterrumpido a la sociedad.
La trascendencia social de la equinoterapia en la SSP, que encabeza Oscar Aparicio Avendaño, radica en la entrega incondicional de sus elementos, quienes entienden que la seguridad pública también se construye promoviendo el desarrollo social, la inclusión y el respaldo directo a las familias más vulnerables del estado de Chiapas.
“Formar parte del agrupamiento de caballería de la Secretaría de Seguridad del Estado me genera un gran orgullo, ya que junto con el caballo cumplimos la noble labor de salvaguardar la seguridad de los chiapanecos”, finalizó










