Pantallas y poca actividad al aire libre

Cinthia Ruiz / Diario de Chiapas

El aumento de problemas visuales entre niñas, niños y adolescentes no está relacionado únicamente con el uso de celulares, sino también con el tiempo prolongado que mantienen la vista enfocada en objetos cercanos y con la reducción de actividades al aire libre, factores que pueden influir en el desarrollo de problemas como la miopía.

Así lo explicó Allen Eduardo Clark Ramírez, especialista en oftalmología, quien señaló que el uso prolongado de dispositivos electrónicos puede generar fatiga visual debido al esfuerzo que realiza el ojo para mantener durante mucho tiempo el enfoque en distancias cortas. Explicó que cuando una persona permanece frente a un celular, tableta, computadora o cualquier dispositivo durante periodos prolongados, mantiene activo el mecanismo de acomodación del ojo, encargado de enfocar los objetos cercanos. Esta actividad sostenida puede provocar cansancio visual y diferentes molestias.

Entre los síntomas más frecuentes se encuentran ardor, comezón, sensación de tener un cuerpo extraño en los ojos, lagrimeo, visión borrosa, dolor ocular y dolor de cabeza.

A esto se suma que al utilizar dispositivos electrónicos las personas suelen parpadear menos, lo que puede afectar la lubricación de los ojos y aumentar la sensación de resequedad o irritación. Sin embargo, el especialista aclaró que el uso de celulares no debe considerarse como la única causa de los problemas visuales en menores. En niñas, niños y adolescentes también influye el tiempo que pasan realizando actividades de cerca y, especialmente, cuánto tiempo permanecen en espacios cerrados sin realizar actividades al aire libre.

Clark Ramírez explicó que durante la infancia y adolescencia el ojo todavía se encuentra en desarrollo, por lo que factores como la exposición a la luz ambiental y el tiempo que se pasa al aire libre pueden tener importancia en la regulación de su crecimiento.

Cuando el ojo crece más de lo necesario, puede desarrollarse la miopía, condición que dificulta ver con claridad objetos que se encuentran a distancia. Por ello, el especialista considera que el aumento de actividades dentro de casa, acompañado de más tiempo frente a dispositivos y menos exposición al exterior, puede representar un factor de riesgo.

Incluso durante el periodo de confinamiento por COVID-19, señaló que observó un incremento de casos de miopía relacionado con el mayor tiempo que niñas, niños y adolescentes permanecieron dentro de casa, redujeron sus actividades al aire libre y aumentaron el uso de dispositivos.

Por ello, la recomendación no consiste únicamente en prohibir o retirar los celulares, sino en establecer hábitos que permitan alternar las actividades de cerca con periodos de descanso y tiempo al aire libre.

También es importante recordar el parpadeo, descansar la vista y mantener una adecuada lubricación ocular. En caso de presentar molestias frecuentes o persistentes, lo recomendable es acudir con un especialista para determinar la causa.

De esta manera, el cuidado de la salud visual durante la infancia y adolescencia no depende únicamente de reducir el uso del celular, sino de mantener un equilibrio entre el tiempo frente a las pantallas, el descanso de la vista y las actividades al aire libre.

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