Oralia del Rosario Villatoro Hernández, originaria de Venustiano Carranza, durante 55 años ha acompañado nacimientos y hoy es considerada testimonio vivo de esta práctica tradicional
Cinthia Ruiz / Diario de Chiapas
En Chiapas, donde por años el acceso a servicios médicos fue limitado en comunidades rurales, la figura de la partera representó una alternativa esencial para la atención de mujeres embarazadas. En ese contexto destaca Oralia del Rosario Villatoro Hernández, originaria de Venustiano Carranza, quien durante 55 años ha acompañado nacimientos y hoy es considerada testimonio vivo de esta práctica tradicional.
Oralia inició su labor a los 20 años, en una época en la que no había clínicas cercanas y los partos se realizaban en casas o espacios improvisados. Sin formación académica en medicina, su conocimiento se construyó a partir de la experiencia. “Dios me dio ese don”, afirma al recordar cómo comenzó a atender a mujeres en condiciones diversas, guiándose por la observación y el respeto al proceso natural del parto.
A lo largo de su trayectoria, ha participado en el nacimiento de múltiples generaciones. Aunque no lleva un registro exacto, refiere que en algunas familias atendió hasta diez partos, consolidando una relación de confianza con la comunidad. Su método se basaba en el acompañamiento, evitando intervenciones innecesarias y permitiendo que las mujeres adoptaran distintas posiciones durante el alumbramiento. “Sabía cuándo ya era el momento”, explicó.
Durante su ejercicio enfrentó complicaciones propias del parto, como la retención de placenta; sin embargo, asegura que nunca registró la muerte de una madre o un recién nacido durante la atención. En casos de riesgo, buscaba apoyo médico, lo que permitió complementar su labor con el sistema de salud institucional.
Con la llegada de hospitales y clínicas, la práctica de la partería tradicional comenzó a disminuir. No obstante, Oralia logró integrarse a estos nuevos esquemas. Actualmente, aunque su actividad es limitada por cuestiones de salud, continúa colaborando con una clínica en Venustiano Carranza, así como con una clínica especializada en parto humanizado, donde su experiencia sigue siendo valorada. Su trayectoria ha sido reconocida por distintas instituciones. Ha recibido reconocimientos en Tuxtla Gutiérrez y San Cristóbal de Las Casas, como parte de un esfuerzo por visibilizar el papel de las parteras en la atención materna en el estado.
La historia de Oralia se inserta en un contexto global que reconoce la importancia de este oficio. Cada 5 de mayo se conmemora el Día Internacional de la Partera, establecido en 1987 por la Confederación Internacional de Parteras y respaldado por la Organización Mundial de la Salud y la Unicef, con el objetivo de destacar su contribución en la reducción de riesgos durante el embarazo y el parto, especialmente en zonas con limitado acceso a servicios médicos.
En Chiapas, donde aún persisten brechas en materia de salud, la labor de parteras como Oralia representa un puente entre el conocimiento tradicional y la atención institucional. Su historia no solo da cuenta de una práctica que marcó a generaciones, sino de la evolución del sistema de salud en comunidades donde, durante años, recibir la vida dependía de manos como las suyas.










