El consumo inadecuado también puede ocasionar molestias abdominales, cansancio y alteraciones gastrointestinales
Cinthia Ruiz/ Diario de Chiapas
Desde deshidratación y problemas digestivos hasta afectaciones en el hígado, los riñones y el corazón son algunos de los riesgos a los que se exponen las personas que consumen productos que prometen bajar de peso rápidamente. Aunque algunos pueden generar una disminución temporal en la báscula, esto no significa necesariamente que exista una pérdida de grasa corporal.
Marta Beatriz Lara Hernández, nutrióloga, advirtió que los llamados productos milagro suelen ofrecer resultados en poco tiempo y sin necesidad de modificar los hábitos alimenticios. Sin embargo, señaló que muchas de estas alternativas carecen de respaldo científico suficiente y algunas se comercializan sin registro sanitario.
Explicó que estos productos pueden encontrarse en distintas presentaciones, desde tés, pastillas y cápsulas hasta cremas que prometen reducir medidas del abdomen. Algunos se promocionan como naturales o naturistas, característica que puede generar entre los consumidores la idea equivocada de que son inofensivos.
La especialista señaló que varios de los productos utilizados para adelgazar tienen efectos laxantes o diuréticos, por lo que pueden provocar evacuaciones frecuentes o una mayor eliminación de líquidos. Esta pérdida puede reflejarse temporalmente en el peso, pero no representa necesariamente una reducción de grasa.
El consumo inadecuado también puede ocasionar molestias abdominales, cansancio y alteraciones gastrointestinales. En casos de afectación más grave, pueden presentarse señales como coloración amarillenta de la piel, palpitaciones o cambios en el ritmo cardíaco, síntomas que requieren valoración médica.
Lara Hernández explicó que otro de los problemas es el llamado efecto rebote, que puede presentarse cuando las personas recuperan sus hábitos alimenticios anteriores después de haber perdido peso mediante métodos restrictivos o productos de resultados temporales.
Consideró que la publicidad, las recomendaciones entre conocidos y las redes sociales influyen en la decisión de consumir estas alternativas, especialmente cuando se difunden testimonios de personas que aseguran haber perdido varios kilos en pocos días.
No obstante, recordó que cada organismo responde de manera diferente y que los resultados dependen de distintos factores, entre ellos la alimentación, la actividad física y las condiciones individuales de salud.
Ante esta situación, recomendó acudir con profesionales de la nutrición antes de iniciar cualquier método para bajar de peso, con el propósito de establecer un plan de alimentación adecuado a las necesidades de cada persona.
Finalmente, destacó que mejorar la alimentación no significa dejar de comer o restringir por completo determinados alimentos, sino aprender a mantener hábitos que permitan alcanzar objetivos sin comprometer la salud por buscar resultados inmediatos










