Pese a la ley, continúa uso del plástico

Marco Alvarado/ Diario de Chiapas

Los plásticos de un solo uso siguen estando presentes en la venta de alimentos, pese a que en Chiapas se aprobó hace tres años una Ley de Residuos Sólidos, cuyo objetivo planteado era disminuir y eliminarlos en el quehacer cotidiano.

Una sencilla compra revela la cantidad de basura que se puede generar en cuestión de minutos: un pozol acompañado de cacahuates o mango verde.

La bebida es puesta en un recipiente de unicel, prohibido por ley, y el cacahuate y los gajos de mango en bolsas plásticas; todo el conjunto es puesto dentro de otra bolsa plástica y se le añade un popote… también plástico y no es biodegradable.

Frutas, dulces tradicionales, comida para llevar, continúan siendo puestas, en la mayoría de los establecimientos, en recipientes que no son biodegradables y que pueden continuar en un vertedero de basura por unos 150 años hasta degradarse.

Cuando se planteó la Ley de Residuos Sólidos el estimado diario de producción de basura en Chiapas era de 500 toneladas, un material que apenas está unos minutos en las manos del comprador y termina enseguida, en el mejor de los casos, en un basurero, pero también en las calles y de ahí pasa a los ríos hasta desembocar en el océano, llegando incluso a formar parte de la cadena alimenticia de algunos animales.

Las botellas de refresco, platos, vasos y cubiertos que empleamos en las fiestas infantiles, tardarán en desaparecer mil años, como mínimo, y esto es debido al tipo de material con el que están fabricados, y que continúan siendo comprados pese a la regulación que preveía limitar su acceso.

La situación del plástico va más allá de las alcantarillas tapadas o de su lenta descomposición.

Como lo han demostrado investigaciones a nivel mundial, cuando este material llega a los mares mata a peces, aves y animales tan grandes como las ballenas.

Y también el ser humano corre peligro, pues los plásticos expuestos a los procesos de degradación naturales, se convierte en micropartículas, que pasan a la cadena alimenticia; lo consumen los peces y luego a nosotros, sin embargo, todos los días productos de alta demanda siguen siendo empaquetados en plástico, y su uso está lejos de haber disminuído.

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