Piden acciones a municipios contra el cambio climático

Marco Alvarado / Diario de Chiapas

El Congreso del estado emitió un exhorto a los 124 ayuntamientos del estado, para que impulsen, mantengan y consoliden de manera prioritaria sus viveros municipales y comunitarios, apostando por la producción local como una herramienta clave para la supervivencia ambiental.

Para Chiapas, un estado reconocido a nivel internacional por su extraordinaria biodiversidad y riqueza natural, la restauración ecológica dejó de ser una opción y se convirtió en una necesidad urgente. 

A pesar de su enorme valor ecológico, la entidad se mantiene como una de las zonas más vulnerables ante la deforestación en México, impulsada principalmente por la expansión de la frontera agrícola, la actividad ganadera y el azote constante de los incendios forestales.

La diputada Alejandra Gómez Mendoza, presidenta de la Mesa Directiva de la 69 Legislatura local, enfatizó que este proyecto no persigue un fin ornamental o de simple “embellecimiento” urbano. 

Por el contrario, se trata de una estrategia de fondo que subraya la importancia de la participación de la comunidad en las tareas de rescate de sus propios entornos.

Uno de los pilares de esta iniciativa es el enfoque de sustentabilidad y adaptación. Al fortalecer los viveros en cada municipio, se garantiza la producción de especies nativas como el matilisguate, el cedro, la primavera y el cuchunuc. 

Estas plantas, al ser originarias de la región, cuentan con una resistencia natural que asegura su supervivencia ante las condiciones específicas del suelo y el clima local.

Además, la medida resuelve un añejo problema logístico y financiero. En la actualidad, trasladar miles de plantas desde los grandes viveros centrales ubicados en ciudades como Tuxtla Gutiérrez o Tapachula hacia las comunidades más apartadas de la sierra o la selva resulta sumamente costoso, provocando además la muerte de muchos ejemplares en el trayecto. Producir los árboles directamente en los municipios abarata los costos y eleva el éxito de los programas de reforestación.

Esta autonomía productiva dotará a las autoridades municipales de una mayor capacidad de respuesta. Tras un incendio forestal o una sequía severa, las comunidades podrán iniciar la reforestación de inmediato al contar con plantas listas, eliminando la dependencia de presupuestos o donaciones estatales y federales que suelen demorarse debido a los trámites burocráticos.

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