Marco Alvarado/ Diario de Chiapas
De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares, hasta el año 2021, 31 por ciento de las mujeres fue víctima de violencia obstétrica en su último parto, desde regaños hasta la imposición no consentida de un método anticonceptivo.
Esta práctica, además de ser violencia de género, también es una violencia institucional ejercida predominantemente por personal médico y de enfermería, señala el Instituto Nacional de las Mujeres.
Sobre esta forma de violencia se destaca que ocurre, principalmente, a través de gritos o regaños; la presión para imponer un método anticonceptivo; ignorar acerca del parto o el bebé y, también, la persistencia de un modelo médico de atención donde se dicta el cómo se debe parir, sin gritar y sin manifestar dolor.
En este sentido, el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE) señala que hasta un 13 por ciento de las mujeres recibieron en su último parto, sin preguntarles o avisarles, algún método anticonceptivo o esterilización de forma permanente.
La imposición de un método anticonceptivo temporal o definitivo, también se enmarca como formas de violencia obstétrica que viven las mujeres y personas con capacidad de gestar en México.
Ambos organismos señalan que, incluso, este tipo de violencia de género puede causar daños físicos y psicológicos, y que además puede constituir una forma de tortura, tratos crueles, inhumanos y degradantes.
En este sentido, se destaca que todas las mujeres tienen derecho a que un proveedor o profesional médico le comunique sobre los riesgos, beneficios y alternativas de una acción, tratamiento o servicio en particular, el cual deberá ser aceptado de manera voluntaria.










