Chiapas ocupa el tercer lugar nacional de informalidad laboral, sólo superado por Oaxaca y Guerrero; Nuevo León, Chihuahua y Coahuila, los que menos tienen
Luis Roberto Martínez / Diario de Chiapas
De acuerdo con los indicadores más recientes de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI, dados a conocer este 26 de mayo, el estado se consolida en el tercer lugar nacional con la tasa de informalidad laboral más alta del país, superado únicamente por los estados de Oaxaca y Guerrero, datos que corresponden al primer trimestre del año.
Con una tasa que ronda el 75.3 por ciento, tres de cada cuatro chiapanecos económicamente activos desempeñan sus actividades en el sector informal, esto significa que la gran mayoría de la fuerza laboral de la entidad subsiste en el comercio ambulante, micronegocios no registrados o actividades de baja productividad lo que no les genera el acceso a contratos legales, aguinaldos, vacaciones o esquemas de ahorro para el retiro.
Las entidades con las tasas más altas de informalidad laboral que están antes de Chiapas, son Oaxaca con 79.9 por ciento de la población ocupada y Guerrero, con 76.4 por ciento, mientras los estados del norte del país como Nuevo León, Chihuahua y Coahuila operan con niveles de informalidad inferiores al 38 por ciento.
En el contexto nacional, la informalidad laboral en México subió del 54.3% al 54.8% (un incremento de 0.5 puntos porcentuales) en comparación con el primer trimestre de 2025, actualmente hay 32.6 millones de personas trabajando en la informalidad a nivel nacional, esto representa un aumento de 583 mil trabajadores más en esta condición respecto al año anterior.
La Población Económicamente Activa (PEA) alcanzó los 61.1 millones de personas con una tasa de participación del 58.7% de la población en edad de trabajar, la tasa de desocupación se ubicó en apenas 2.6%, esto equivale a 1.6 millones de personas que se encuentran buscando trabajo activamente pero no lo tienen.
Esta falta de empleo formal golpea de forma diferenciada a la población que ha tenido que subsistir por medio de ventas de ambulante en plazas y mercados de la ciudad, expertos como las cámaras empresariales y analistas económicos señalan que al no existir un tejido industrial sólido ni empresas o inversión privada suficientes que absorban la mano de obra local, los ciudadanos se ven obligados a autoemplearse o aceptar puestos sin prestaciones básicas para generar el sustento diario.
El reto de la formalización sigue siendo la gran tarea pendiente en la agenda económica de la región sureste y nacional.










