Agencias
El crecimiento de la población de perros callejeros en Tuxtla Gutiérrez se ha convertido en un problema de salud pública y de bienestar animal que cada día es más visible en las calles de la capital chiapaneca.
La falta de políticas públicas claras, el abandono irresponsable, la reproducción sin control y la escasa cultura de la esterilización, entre otras causas, han provocado que miles de animales sobrevivan en condiciones precarias en la vía pública.
De acuerdo con rescatistas independientes y organizaciones protectoras de animales, en la ciudad capital deambulan miles de perros sin dueño, muchos de ellos en estado de desnutrición, enfermos y con lesiones provocadas por atropellamientos o maltrato, incluso el envenenamiento de ellos.
Esta situación no solo representa un riesgo para los propios animales, sino también para la ciudadanía, ya que la presencia masiva de perros callejeros incrementa la posibilidad de ataques a transeúntes, principalmente a niños y adultos mayores, así como la transmisión de enfermedades como la rabia, sarna y parasitosis.
Además, la acumulación de heces en parques, banquetas y áreas verdes genera focos de infección y contaminación ambiental, lo que afecta directamente a la población.










