Consideradas pequeñas guardianas de la vida y la alimentación
Cinthia Ruiz / Diario de Chiapas
La mayoría de los alimentos que llegan a la mesa de muchas personas depende del trabajo silencioso de las abejas que, pese a su tamaño, sostiene una parte esencial del equilibrio del planeta.
Las abejas hacen posible la reproducción de miles de plantas y garantizan la producción de alimentos que forman parte de la dieta cotidiana, razón por la cual cada 20 de mayo se conmemora el Día Mundial de las Abejas.
La fecha fue establecida para recordar que la supervivencia de estos polinizadores está directamente relacionada con la seguridad alimentaria, la biodiversidad y la estabilidad de los ecosistemas. Sin su labor, cultivos como el café, el aguacate, el jitomate, el chile y numerosas frutas y semillas reducirían drásticamente su producción.
Más del 75 por ciento de los cultivos alimentarios del mundo dependen, en alguna medida, de la polinización que realizan las abejas al transportar polen entre flores. Este proceso natural permite que las plantas se reproduzcan, regeneren bosques y mantengan la diversidad vegetal que sustenta la vida silvestre y humana.
En Chiapas, donde la agricultura y la riqueza natural forman parte de la identidad del estado, las abejas cumplen una función estratégica. Además de favorecer la producción agrícola, las especies nativas sin aguijón contribuyen a la conservación de ecosistemas como la Selva Lacandona, considerada una de las reservas biológicas más importantes del país y del mundo.
La importancia de estos insectos también ha comenzado a incorporarse en el ámbito educativo. Algunas escuelas secundarias impulsan proyectos relacionados con la apicultura y la producción de miel, con el objetivo de que los estudiantes comprendan el valor ecológico y económico de las abejas, así como la necesidad de proteger su hábitat.
Por esa misma razón, la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH) ha desarrollado foros, exposiciones y actividades de divulgación para sensibilizar a la población sobre el papel de los polinizadores y los riesgos que enfrentan debido al uso de pesticidas, la deforestación y el cambio climático.
La disminución de las abejas no solo representa una amenaza para la naturaleza, sino para la producción de alimentos y el bienestar humano. Protegerlas significa preservar los procesos que sostienen la agricultura, la biodiversidad y, en última instancia, la vida misma.










