Chiapas Paralelo
Miles de indígenas católicos provenientes de siete regiones del estado de Chiapas marcharon por las principales vías de esta ciudad al cumplirse dos años del cobarde asesinato del sacerdote tsotsil Marcelo Pérez Pérez. Los diversos contingentes integrados por campesinos, familias completas y defensores comunales se concentraron en tres puntos estratégicos para converger a un costado de la Catedral de San Cristóbal, donde la organización Pueblo Creyente de la Diócesis de San Cristóbal leyó un pronunciamiento público en el que denunciaron la persistencia de la inseguridad, el reclutamiento de menores y la consolidación de grupos del crimen organizado en sus territorios.
En el comunicado dirigido a la sociedad civil, a los medios de comunicación y a las autoridades de los tres niveles de gobierno, la feligresía alertó sobre el continuo deterioro de las condiciones sociales en la entidad. Señalaron con profunda preocupación que niñas, niños y jóvenes sufren la cooptación directa por parte de las redes delictivas para ser empleados en labores de supervisión o halconeo, venta al menudeo de estupefacientes y consumo de sustancias ilícitas. Asimismo, enfatizaron que el clima generalizado de violencia se manifiesta de manera cotidiana mediante detonaciones nocturnas de armas de fuego en las comunidades, ejecuciones, feminicidios, trata de personas, desapariciones forzadas, cobro de piso y extorsiones en tramos carreteros, afectaciones que se han recrudecido ante la cercanía del proceso electoral de 2027.
“¡No más autoridades involucradas con el crimen organizado!”, recriminaron de manera categórica los manifestantes durante la proclama colectiva. Exigieron a la Fiscalía General de la República (FGR) agilizar las investigaciones para dar con los autores intelectuales del homicidio del presbítero. La jornada incluyó profundos llamados a frenar el desplazamiento forzado interno, poner fin a las desapariciones y suspender el hostigamiento contra los servidores eclesiásticos y catequistas que defienden la vida y el territorio.
Tras la movilización por el centro histórico, los peregrinos llevaron a cabo una ceremonia tradicional maya en la que tendieron sobre el piso un altar adornado con flores blancas y rojas, mazorcas, frutas, velas y elementos representativos para honrar la memoria del religioso, a quien calificaron como “profeta y mártir por la paz de nuestro pueblo”. Posteriormente, se celebró una solemne misa concelebrada presidida por el obispo de la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas, Rodrigo Aguilar Martínez, quien acompañó las plegarias de la feligresía y respaldó las exigencias de tranquilidad y justicia para las comunidades originarias.
El sacerdote Marcelo Pérez Pérez, originario del municipio de San Andrés Larráinzar, fue asesinado a tiros el 20 de octubre de 2024 en el barrio de Cuxtitali tras concluir el oficio de una misa. Su destacada trayectoria comunitaria incluyó la organización de marchas pacíficas contra la venta de alcohol, el narcomenudeo y la proliferación de la delincuencia en los diversos municipios donde ejerció su ministerio sacerdotal.
En conferencia de prensa previa, el sacerdote José Filiberto Velázquez Florencio, director del Centro de Derechos de las Víctimas de la Violencia Minerva Bello y representante legal del caso junto con la Diócesis y los familiares, aclaró que la causa penal se mantiene abierta. Informó que el proceso cuenta con un ejecutor material sentenciado a 20 años de prisión, identificado como Edgar Rolando Mares Banda, fallo emitido por un juez federal en agosto de 2025. No obstante, enfatizó que la autoría intelectual permanece en la impunidad.
Velázquez Florencio detalló que el segundo expediente, correspondiente a la causa penal 73/2024 incoada contra Héctor “N”, alias “El Chesman” y presunto líder del grupo “Los Motonetos”, se encuentra en su etapa intermedia. Precisó que las audiencias para el desahogo de pruebas continuarán en el juzgado de Cintalapa. “El avance en los procedimientos penales es un aspecto importante, pero no debe confundirse con el esclarecimiento integral de los hechos. Seguimos exigiendo al Estado investigar a los autores intelectuales sin desligar el crimen del contexto de violencia macrocriminal que azota a Chiapas”, acotó.
La colorida y masiva peregrinación avanzó entre mantas, pancartas, velos de encaje blanco y estandartes de santos patronos traídos desde localidades de Chalchihuitán, Oxchuc, Simojovel y Tila. En los carteles se leían consignas como “Justicia para el padre Marcelo”, “Paz para Chiapas” y “Alto a la narcopolítica”. Frente a la fachada catedralicia, los manifestantes alzaron mantas recordando a otras víctimas de violencia histórica en la región, como los caídos en la masacre de Acteal de 1997, el catequista Simón Pedro Pérez López en 2021 y los pobladores asesinados en el ejido Nueva Morelia, municipio de Chicomuselo, en mayo de 2024.
Por otra parte, el pronunciamiento del Pueblo Creyente mantuvo una postura firme y crítica respecto a las obras de infraestructura y las políticas gubernamentales en el territorio chiapaneco. Expresaron su rechazo categórico a la construcción de la carretera San Cristóbal-Palenque y del libramiento Teopisca-San Cristóbal, por considerar que se trata de imposiciones territoriales. De igual manera, descalificaron las consultas vinculadas a la legislación indígena al tildarlas de procedimientos parciales que encubren el despojo de los recursos naturales de los pueblos originarios.
Finalmente, la representación eclesiástica y comunitaria advirtió que la falta de insumos médicos en los centros de salud y el sobreendeudamiento ocasionado por la migración forzada hacia el norte del país continúan lastimando profundamente a las familias indígenas. Ante ello, reafirmaron que la voz del pueblo y de la estructura diocesana no será silenciada, manteniendo viva la demanda de garantías de no repetición, la protección integral de los derechos humanos y el cese definitivo a la persecución contra los defensores comunitarios.










