Karla García / Diario de Chiapas
Luego de permanecer cerrado durante cinco años, el Museo de la Ciudad de Tuxtla Gutiérrez reabre sus puertas con una agenda cultural activa y participación ciudadana, aunque aún enfrenta pendientes en su rehabilitación, principalmente relacionados con daños estructurales y filtraciones de agua.
Joselini Omar Díaz Torres, colaborador del museo, explicó que uno de los principales retos para la reapertura ha sido el estado en que recibieron el inmueble, tras años sin acceso para evaluar tanto el edificio como las colecciones.
Detalló que intervenciones previas realizadas en 2022 dejaron afectaciones en la techumbre, lo que ha generado filtraciones importantes, situación que preocupa ante la cercanía de la temporada de lluvias.
Ante ello, indicó que se mantienen gestiones con la Secretaría de Infraestructura para atender estos daños.
La reapertura del museo también es resultado de un proceso de incidencia ciudadana que incluyó protestas culturales y gestiones con autoridades, hasta lograr la devolución del inmueble en septiembre pasado.
“Hubo una agenda de protesta cultural muy importante todos los sábados; distintas expresiones exigían la reapertura hasta que finalmente se escuchó este clamor ciudadano”, comentó.
El recinto inicia operaciones con dos salas principales y una programación cultural que se desarrollará de miércoles a domingo. Además, se anunció que en las próximas semanas se reinaugurará la sala de exposiciones y, en aproximadamente dos meses, se habilitará una sala semipermanente.
Sin embargo, Díaz Torres reconoció que el edificio aún no se encuentra en condiciones óptimas, aunque ya es seguro para recibir visitantes.
“El edificio todavía no está en su punto exacto, pero es seguro y cómodo; creemos que es importante comenzar a habitarlo, porque cerrado acelera su deterioro”, afirmó.
Como parte del proceso de rehabilitación, continuarán las jornadas de trabajo comunitario los días domingo, así como las gestiones para mejorar las condiciones del inmueble.
El museo alberga una colección aproximada de tres mil piezas, entre textiles, cerámica, metales, fotografía y documentos, algunas de las cuales han sufrido afectaciones, especialmente las de papel.
Además, el colaborador destacó que el proyecto busca consolidarse como un museo comunitario, donde la ciudadanía participe tanto en la construcción de contenidos como en su modelo de gestión.
“Queremos que la historia que se cuente aquí sea construida entre todas y todos, no solo por un grupo; ese es el modelo de museo comunitario al que le apostamos”, puntualizó.










