Cinthia Ruiz / Diario de Chiapas

Con las primeras lluvias que han comenzado a registrarse en Chiapas, también reaparece uno de los alimentos más emblemáticos de la gastronomía tradicional zoque: el nucú o chicatana. Este insecto de temporada, esperado cada año por cientos de familias chiapanecas, no solo representa una herencia culinaria ancestral, sino que también se ha convertido en un atractivo para turistas que buscan conocer los sabores más auténticos de la región.

Así lo explicó Jorge Alejandro Sánchez Flores, cronista municipal de Tuxtla Gutiérrez, quien señaló que la aparición del nucú durante los meses de junio y julio forma parte de su ciclo natural y está estrechamente relacionada con las primeras precipitaciones de la temporada.

Detalló que este insecto ha sido consumido desde tiempos prehispánicos por los pueblos zoques y, con el paso de los años, se consolidó como uno de los productos gastronómicos más representativos de la capital chiapaneca. Aunque para algunas personas su aspecto o el aroma que desprende durante su preparación pueden resultar poco atractivos, para muchos habitantes continúa siendo un verdadero manjar.

El cronista recordó que décadas atrás la presencia de nucús era mucho más abundante en Tuxtla Gutiérrez. Durante las primeras lluvias, miles de chicatanas eran atraídas por las luminarias de la ciudad, especialmente en las zonas donde recién se había instalado alumbrado público. Familias enteras acudían a recolectarlas en cubetas para posteriormente prepararlas y consumirlas.

Sin embargo, señaló que la expansión urbana y las transformaciones del entorno han provocado una disminución considerable en la cantidad de insectos que pueden observarse actualmente en la ciudad. Aun así, en colonias periféricas y zonas menos urbanizadas todavía es posible encontrar concentraciones importantes durante esta temporada.

Además de su arraigo cultural, el nucú también despierta el interés de visitantes nacionales y extranjeros. En mercados, restaurantes y botaneros de Tuxtla Gutiérrez es común encontrar turistas interesados en probar este alimento tradicional, que suele prepararse tostado, acompañado de tortilla, salsa o como parte de diversas recetas regionales.

Sánchez Flores destacó que la temporada de lluvias también permite visibilizar otros productos tradicionales de la gastronomía chiapaneca, como el zats, un gusano comestible característico de municipios de la zona norte del estado, particularmente de Simojovel.

Indicó que estos alimentos forman parte de una riqueza culinaria que ha logrado preservarse a través de generaciones y que continúa siendo un elemento de identidad para muchas comunidades.

Finalmente, señaló que la llegada del nucú representa mucho más que el inicio de una temporada gastronómica, pues también evoca recuerdos, costumbres y prácticas heredadas de los antepasados zoques, consolidándose como una de las expresiones culturales más distintivas de Chiapas durante la época de lluvias.

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