Marco Alvarado/Diario de Chiapas
Luego de la presunta intoxicación con cocaína diluida en agua, de la que fueron víctimas al menos 110 alumnos en la escuela Secundaria “Juana de Asbaje”, en el municipio de Bochil, la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) exigió una investigación a fondo para esclarecer quién o quiénes, y cómo fue que ocurrió esta intoxicación atribuida a la presencia de cocaína en el agua de los bebedores de este centro escolar.
Mientras que los alumnos han recibido atención médica en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), organizaciones como la REDIM enfatizan que el Estado mexicano debe terminar con “la grave indefensión en la que se encuentran los niños, niñas y adolescentes” ante acciones criminales como lo ocurrido en Bochil.
De acuerdo con la REDIM, lo sucedido en esta escuela “evidencia el desamparo que en materia de política de seguridad y prevención siguen adoleciendo actualmente nuestras infancias en el país”.
También, sobre este hecho, exigieron que las autoridades analicen los hechos “desde una perspectiva de violencia hacia la niñez y adolescencia” y no olvidar que es obligación del Estado garantizar los derechos de las infancias, adolescencias y juventudes”.
Y en el mismo sentido, que las instituciones encargadas de hacer justicia, a investigar con carácter de urgencia y de manera rápida y expedita este caso, el tercero que se registra en Chiapas en lo que va del año.
Recientemente, al participar en la ceremonia de toma de protesta del patronato en Tuxtla Gutiérrez de los Centros de Integración Juvenil, la fundadora y vicepresidenta vitalicia, Kena Moreno, alertó de un “desafortunado” y “alarmante” aumento en el consumo de nuevas drogas como las metanfetaminas y el fentanilo.
Particularmente señaló que las metanfetaminas están siendo cada vez más ofrecidas a los alumnos, ya que son elaboradas con formas que parecen más a dulces y vitaminas que a una droga potencialmente mortal.
Emplean colores llamativos, empaques que no hacen sospechar del contenido real, y usan a adictos para que establezcan cercanía en las escuelas y puedan enganchar a más jóvenes.










