Bajos salarios y el creciente uso de tarjetas de crédito para cubrir gastos cotidianos afectan la capacidad de endeudamiento para una vivienda

Cinthia Ruiz/ Diario de Chiapas

  Para una generación que enfrenta salarios bajos, empleo informal y un acceso cada vez más limitado al crédito, comprar una vivienda se ha convertido en una meta cada vez más distante. En Chiapas, donde gran parte de la población económicamente activa trabaja en la informalidad, cada vez más jóvenes optan por rentar en lugar de adquirir una casa propia. La tendencia ocurre en un contexto nacional donde incluso la vivienda social, dirigida a familias de menores ingresos, registró durante el primer trimestre de 2026 un incremento anual superior al 11 por ciento, impulsado por el aumento en el costo del suelo, los materiales de construcción, la mano de obra y el financiamiento. El gerente general de Topsa Bienes Raíces, Félix Antonio Núñez Espinosa, explicó que actualmente existe una preferencia creciente por viviendas en renta debido a que muchas personas evitan comprometerse con créditos hipotecarios que pueden extenderse entre 15 y 30 años. La pregunta, dijo, comienza a ser cada vez más frecuente entre los jóvenes: ¿realmente vale la pena endeudarse durante gran parte de la vida laboral para adquirir una vivienda pequeña cuyo precio, en algunos casos, resulta superior al de otras ciudades del país?

A ello se suma otro factor que pesa particularmente en Chiapas: la informalidad laboral. De acuerdo con cifras empresariales, alrededor del 75 por ciento de la población ocupada trabaja fuera de la formalidad, situación que dificulta el acceso a créditos hipotecarios, Infonavit o financiamientos bancarios.

Incluso entre quienes cuentan con un empleo formal, los bajos salarios y el creciente uso de tarjetas de crédito para cubrir gastos cotidianos afectan la capacidad de endeudamiento y reducen las posibilidades de obtener un préstamo para vivienda.

Para muchos jóvenes entre los 20 y 35 años, construir patrimonio ya no significa comprar una casa, sino mantener estabilidad financiera y evitar compromisos económicos que puedan extenderse durante décadas.

Núñez Espinosa señaló que aún existen alternativas mediante créditos bancarios, Infonavit, Fovissste o esquemas para unir financiamientos entre familiares, aunque reconoció que la capacidad crediticia en Chiapas continúa siendo menor respecto a otras regiones del país.

El especialista agregó que la edad también juega un papel importante, pues mientras más joven es el solicitante, mayores son los plazos y montos a los que puede acceder. Conforme pasan los años, las condiciones de financiamiento se vuelven menos favorables.

La situación también ha cambiado la forma en que las nuevas generaciones visualizan su futuro. Para muchos trabajadores jóvenes, la posibilidad de una jubilación digna parece cada vez más lejana, por lo que asumir una deuda hipotecaria a largo plazo representa un riesgo difícil de asumir

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