La zona metropolitana de Tuxtla Gutiérrez ha registrado 53 días con mala calidad del aire en lo que va del año
Cinthia Ruiz/ Diario de Chiapas
La zona metropolitana de Tuxtla Gutiérrez ha registrado 53 días con mala calidad del aire en lo que va del año; principalmente, por el incremento de partículas contaminantes derivadas de incendios, quemas y altas temperaturas, así lo informó el ingeniero Ramón Corzo Toledo, encargado del monitoreo de calidad del aire de la Secretaría de Medio Ambiente e Historia Natural (Semahn).
Aunque en las últimas semanas los incendios forestales disminuyeron considerablemente, la contaminación atmosférica continúa presente en distintos puntos del estado, especialmente en la capital chiapaneca, donde la presencia de bruma y baja visibilidad ha sido constante durante la temporada de estiaje.
El especialista explicó que, uno de los principales factores que ha provocado el aumento en los reportes de mala calidad del aire son las partículas suspendidas, consideradas uno de los contaminantes más dañinos para la salud. Estas partículas pueden estar compuestas por polvo, humo, polen y residuos generados por quemas o incendios.
Detalló que actualmente las normas ambientales son más estrictas, ya que el límite permisible de partículas contaminantes bajó de 33 a 25 microgramos por metro cúbico, lo que ha provocado que más días sean catalogados con mala calidad del aire.
Corzo Toledo recordó que el pasado 18 de febrero se activó una contingencia atmosférica en Tuxtla Gutiérrez, luego de que los niveles de contaminación alcanzaran 79 microgramos por metro cúbico, una cifra considerada de riesgo para la población.
Además de las partículas, otro de los contaminantes presentes en la capital es el ozono, generado principalmente por emisiones vehiculares y las altas temperaturas. Sin embargo, señaló que hasta el momento no se han rebasado los límites máximos permitidos en este contaminante.
Ante este panorama, el funcionario indicó que la llegada de la temporada de lluvias representará un alivio para la calidad del aire, ya que las precipitaciones ayudan a “lavar” las partículas suspendidas y hacer que regresen al suelo.
“Cuando empiezan las lluvias, la calidad del aire mejora muchísimo, porque las partículas quedan atrapadas por el agua y eso limpia el ambiente”, explicó.
Finalmente, hizo un llamado a la población a evitar quemas y contribuir al cuidado ambiental, al señalar que la contaminación atmosférica también representa un riesgo para la salud pública, principalmente en personas con enfermedades respiratorias.










