Selene Álvarez / Diario de Chiapas
Desde días antes del Día de Muertos, los panteones de Tuxtla Gutiérrez comienzan a recibir a familias que llegan con cubetas, escobas, pintura y flores en mano para preparar las tumbas de sus seres queridos y mantener viva una tradición que se transmite de generación en generación.
Entre pasillos, lápidas y mausoleos, se observa a padres, hijos y abuelos trabajando juntos: algunos barren, otros retiran la maleza, lavan las tumbas, retocan la pintura y colocan flores para que todo esté listo cuando lleguen los días de mayor afluencia.
Doña Virginia Villalobos, dijo que acudir con anticipación representa una oportunidad de dedicar tiempo y cuidado a quienes ya no están, sin las prisas ni las aglomeraciones de las fechas principales, “la intención es dejar preparado el espacio para que nuestra visita se convierta en un momento familiar”
Por su parte, doña María Montesinos, dijo que prefieren adelantarse porque saben que durante el 1 y 2 de noviembre los cementerios estarán llenos.
La preparación no es solamente limpieza sino una manera de expresar cariño y conservar el vínculo con quienes siguen presentes en la memoria de sus familias.
Antes de que llegue la multitud, estas visitas anticipadas recuerdan que la tradición empieza desde el momento en que regresan al panteón para cuidar, recordar y honrar a sus seres queridos.










