Inseguridad y desplazamientos, afectan la llegada de guatemaltecos; los jóvenes de la Sierra prefieren migrar
Cinthia Ruiz/ Diario de Chiapas
La cosecha de café en la Sierra Madre de Chiapas no solo depende del clima o de los precios internacionales; en los últimos años, la inseguridad y los desplazamientos en algunas comunidades también han dejado huella en una de las actividades económicas más importantes de la región.
Yareni Pérez, bióloga y productora de café en Siltepec, explicó que la producción enfrenta un escenario distinto al de hace algunos años. A la disminución de trabajadores guatemaltecos que tradicionalmente apoyaban durante la cosecha, se suma la migración de jóvenes hacia otras ciudades en busca de mejores oportunidades laborales, lo que ha reducido la mano de obra disponible para el campo.
La situación se agravó durante el periodo de violencia registrado en municipios de la Sierra, cuando muchos productores dejaron de acudir a sus parcelas por temor a poner en riesgo su vida. En algunas comunidades, el café quedó sin cortarse y las fincas permanecieron prácticamente abandonadas durante semanas.
En zonas cercanas a Chicomuselo y comunidades como El Malpaso y El Triunfo, las pérdidas fueron casi totales. En otros puntos de la región, algunos productores intentaron rescatar parte de la cosecha, aunque bajo condiciones de incertidumbre y con la presencia constante de desplazamientos y conflictos sociales.
Para muchas familias, abandonar temporalmente sus parcelas significó también perder parte del ingreso que sostiene sus hogares durante el año. El café representa la principal fuente económica de cientos de productores de la Sierra, por lo que cualquier afectación impacta directamente en la economía familiar.
Ante este panorama, organizaciones y productores han comenzado a impulsar estrategias para recuperar la actividad y atraer nuevamente a las nuevas generaciones al campo. Una de las apuestas es involucrar a jóvenes desde los 16 años en procesos productivos y de capacitación, buscando que vean en el café una alternativa de desarrollo y no una actividad destinada a desaparecer.
Aunque la estabilidad comienza a regresar poco a poco a la región, los productores coinciden en que recuperar las cosechas será más sencillo que recuperar los años perdidos y la tranquilidad con la que antes se trabajaban las montañas cafetaleras de Chiapas.










