Jeny Pascacio / Diario de Chiapas
Basado en la documentación en la frontera norte de México, la organización Médicos Sin Fronteras señala la falta de respuesta por parte de las instituciones mexicanas para proporcionar las condiciones dignas de refugio; instó a atender a las necesidades humanitarias de la población migrante.
Mientras en esta frontera sur de México, el despliegue militarizado obliga a los migrantes a buscar nuevas alternativas hacia Estados Unidos, con un mayor acecho del crimen organizado y de las detenciones del Instituto Nacional de Migración. En la frontera norte el peligro también es latente.
“Se suma el temor y la desinformación. Por el miedo que sienten de que los separen o devuelvan a sus países de origen, muchas personas decidieron mantenerse juntas en una plaza. Entre ellas hacen rondas por la noche para resguardarse y evitar quedar al acecho del crimen organizado. Sin embargo, MSF ha conocido casos de violencia, secuestro y extorsión”, señala el comunicado que describe la situación en Tamaulipas.
En el último mes, la organización internacional Médicos Sin Fronteras identificó diagnósticos relacionados con trauma complejo y depresión, que se manifiestan en las personas con dificultad para dormir, ansiedad, hipervigilancia, producto de lo que obligó su desplazamiento y el contexto de la migración en pandemia.
En el registro también están padecimientos conexos a dolores osteomusculares, infecciones de la piel y respiratorias. Casos relacionados con enfermedades crónicas, principalmente hipertensión arterial y algunos casos de mujeres en embarazo o que han tenido recientemente a sus bebés y necesitan atención prenatal o postnatal.
“Esto solo puede agudizarse más, si el fenómeno de la deportación continúa. En puntos como Reynosa y Matamoros, donde MSF es testigo de la falta de asistencia y de la ausencia de protección de cientos de personas, pero sobre todo de menores, la situación humanitaria es crítica”.










