Son consecuencia de flujos subterráneos de agua, fallas en sistemas de drenaje: Romeo Palacios Suárez
Karla García / Diario de Chiapas
Los socavones y hundimientos registrados en distintos puntos de Tuxtla Gutiérrez son consecuencia de flujos subterráneos de agua, fallas en sistemas de drenaje y las características arcillosas del suelo de la ciudad, así lo explicó Romeo Palacios Suárez, presidente de la Asociación Nacional de Profesionales en Resiliencia.
El especialista señaló que, estos fenómenos ocurren cuando corrientes de agua subterránea o fugas en tuberías erosionan el subsuelo, arrastrando sedimentos y sólidos hasta formar cavidades que eventualmente colapsan por el peso de vehículos, pavimento o construcciones.
“Hay un flujo subsuperficial que a veces no vemos. Ese flujo va arrastrando sedimentos y sólidos, creando huecos dentro del terreno que después colapsan”, explicó.
Como ejemplo, recordó el socavón registrado recientemente en la Avenida Central y 20 Poniente, además del hundimiento ocurrido cerca del Planetario, donde un camión quedó atrapado tras el colapso del pavimento.
Indicó que, uno de los factores que agravan el problema son los diseños inadecuados en los sistemas de drenaje y embovedados, especialmente cuando las tuberías presentan giros bruscos que generan presiones negativas capaces de deformar o colapsar los ductos.
“Primero se despega la pared del tubo, luego se forman huecos y posteriormente aparece el socavón”, detalló.
Además, Palacios Suárez explicó que gran parte del territorio de Tuxtla Gutiérrez está compuesto por vertisoles, un tipo de arcilla expansiva con alto contenido de montmorillonita, mineral que provoca que el suelo se expanda con la humedad y se contraiga durante la sequía.
Precisó que este comportamiento genera fracturas y deformaciones en estructuras urbanas, como ocurre en la zona de los hospitales de Vida Mejor, donde —dijo— el suelo presenta abultamientos y movimientos constantes durante las temporadas de lluvia.
Ante este panorama, el presidente de la Asociación Nacional de Profesionales en Resiliencia consideró necesario reforzar el mantenimiento de drenajes, evitar quiebres abruptos en tuberías y mantener identificados los escurrimientos naturales de agua.
Asimismo, subrayó que las políticas internacionales en materia hídrica recomiendan recuperar los arroyos y evitar continuar con embovedados de cauces naturales.
“Lo ideal sería restaurar los arroyos y ríos, dejarlos abiertos y con sus dimensiones originales, aunque en una ciudad como Tuxtla eso resulta muy complejo”, comentó.
Como medida para amortiguar el problema, propuso implementar sistemas integrales de manejo y control del agua en las partes altas de las cuencas, con el objetivo de regular y dosificar el flujo hídrico que llega a la zona urbana.
Explicó que, esta estrategia permitiría disminuir la velocidad del agua, reducir riesgos de inundaciones y evitar presiones excesivas sobre la infraestructura subterránea de la ciudad.










