Sube el costo de vivir; alimentos impulsan pobreza

La Línea de Pobreza por Ingresos del sexto mes del 2026 se ubicó en 4 mil 888.22 pesos mensuales por persona en el ámbito urbano y en 3 mil 503.97 pesos en el rural

Ainer González / Diario de Chiapas

 Cubrir las necesidades básicas en México continúa siendo más costoso, así lo reportan las Líneas de Pobreza por Ingresos (LPI) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

De acuerdo con el organismo, la Línea de Pobreza por Ingresos del sexto mes del 2026 se ubicó en 4 mil 888.22 pesos mensuales por persona en el ámbito urbano y en 3 mil 503.97 pesos en el rural. En tanto, la Línea de Pobreza Extrema por Ingresos, que únicamente contempla la canasta alimentaria, alcanzó 2 mil 553.37 pesos por persona al mes en las ciudades y 1 mil 907.63 pesos en las comunidades rurales.

En términos anuales, el valor de la canasta alimentaria aumentó 4.6 por ciento en las zonas urbanas y 3.1 por ciento en las rurales. Por su parte, la canasta no alimentaria registró incrementos de 3.1 por ciento en el ámbito urbano y 3.8 por ciento en el rural. Como resultado, la Línea de Pobreza por Ingresos presentó un crecimiento anual de 3.9 por ciento en las ciudades y de 3.4 por ciento en las localidades rurales. Asimismo, la Línea de Pobreza Extrema por Ingresos avanzó 4.6 por ciento en el ámbito urbano y 3.1 por ciento en el rural.

El informe también identifica los productos que más presionaron el aumento del costo de la canasta alimentaria. En la comparación anual sobresalen los alimentos y bebidas consumidos fuera del hogar, que aportaron 18.5 por ciento de la variación en el ámbito urbano y 13.2 por ciento en el rural. Les siguieron la papa, con una incidencia de 5.7 por ciento en las ciudades y 6.0 por ciento en las comunidades rurales; así como el jitomate, con 5.3 por ciento y 5.6 por ciento, respectivamente.

En el comportamiento mensual de junio, los productos que mayor influencia tuvieron sobre el indicador fueron nuevamente el jitomate, el chile y el huevo blanco y rojo, mientras que algunos alimentos registraron reducciones que amortiguaron parcialmente el incremento general de las canastas.

Respecto a la canasta no alimentaria, el INEGI señaló que el mayor impacto provino del transporte público, que explicó 10.1 por ciento del incremento anual en las zonas urbanas y 14.8 por ciento en las rurales. En las ciudades también destacaron los gastos en educación, cultura y recreación, con una incidencia de 9.5 por ciento, mientras que en el ámbito rural sobresalieron los cuidados personales, con 7.7 por ciento.

A su vez, el organismo detalló que la canasta alimentaria fue el componente que más influyó en el comportamiento de la Línea de Pobreza por Ingresos. En las zonas urbanas explicó 60.7 por ciento del incremento anual del indicador, mientras que en las comunidades rurales representó 49.4 por ciento de la variación observada.

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