Marco Alvarado/Diario de Chiapas
Las poblaciones trans que ejercen el trabajo sexual enfrentan una desigualdad estructural, además de convivir en un contexto donde se normalizan las expresiones de violencia, burla, menosprecio e insulto.
Ante esto, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) reiteró el exhorto a terminar con el discurso de odio, que favorece las violencias física, verbal, moral y psicológica, con el simple ánimo deliberado de humillar, denigrar, calumniar, desacreditar, menospreciar y discriminar a personas o grupos por su condición o algún elemento de su identidad.
En este contexto, el Conapred consideró que los discursos de odio son inaceptables, ya que vulneran la dignidad de las personas y las colocan en riesgo, pues legitiman, multiplican y fomentan las violencias.
Pero especialmente preocupa el discurso de odio que se dirige a la población trans, porque está cargado de aspectos socioculturales relacionados con el estigma y la discriminación que generan abusos y violencias de género en contra de las personas trabajadoras sexuales, que se acentúan al no haber un reconocimiento del trabajo sexual como trabajo. Ante ello, este consejo hizo un llamado a un cambio cultural que promueva la eliminación de estigmas hacia las y los trabajadores sexuales, y que contribuya a erradicar las violencias y criminalización que enfrentan por parte de diversas personas, personalidades y sectores de la sociedad.










