Marco Alvarado/Diario de Chiapas
Una de tres tiendas que vendían discos compactos, casetes y vinilos en el centro de Tuxtla Gutiérrez, es lo que queda en el paisaje urbano de aquel tiempo en el que los melómanos hurgaban entre cientos de discos buscando una “joyita” para llevar a casa.
Una, y subsiste ya no solo ofreciendo discos compactos; hay muñecos de peluche, sombreros, bolsas, recuerdos y discos de música cristiana. Era Discoteca Americana, el lugar donde miles encontraron la música que acompañó sus vidas.
Ángel, encargado de este lugar, incluso desconocía que anteriormente era un referente para los melómanos, y cuenta que la búsqueda de discos compactos es baja.
“Con las plataformas en Internet y las aplicaciones la gente ya no acude a comprar un disco, aunque sí ha pasado que vienen y preguntan por alguno en especial de las décadas de los 80 y 90, pero ya no nos surten nada de eso”.
Incluso la música cristiana que se ofrece en este lugar no se vende como al principio, y esto debido a que la mayoría de estas canciones y álbumes están en plataformas digitales, aunque sigue siendo “el fuerte” de esta tienda.
La estantería es prueba de que mucho de este material tardará tiempo en ser vendido. Ante esta situación, cuenta que optaron por promociones, rebajas y estrategias que atraigan a los compradores, especialmente cuando se trata de mercancía que lleva más de dos años en los anaqueles.
“Discos de 200 pesos ya no se venden, tenemos que bajarles el precio para que los compren”.
Es el propio Ángel un referente para entender cómo cambió el hábito de compra musical entre la población, pues recuerda que la última vez que compró un disco compacto fue hace más de seis años.
Las nuevas generaciones consumen música de una forma muy diferente, lo que contribuyó a la desaparición de casi todas las tiendas en Tuxtla Gutiérrez, incluso de cadenas nacionales, que han migrado a ofrecer nuevos productos para subsistir.
Miguel Saenger, músico y conductor de radio, opinó sobre esto que “es doloroso para los crecimos comprando discos, creando colecciones, porque cada vez es más difícil conseguir los discos en físico, y para un melómano no hay comparación entre un disco físico, de vinilo y la música digital”.
Opinó que hoy pocas personas gastan en hacer una colección de música porque prefieren comprar una suscripción mensual a tener de manera física los discos en sus casas.
“Esto también se relaciona con la cultura musical, los jóvenes hoy viven un mundo digitalizado, con acceso a todo tipo de música y miles de opciones; el melómano es el que busca y trata de conseguir los discos, pero ya es una especie en extinción”.
Las tiendas de música ya son un recuerdo, al igual que la experiencia de comprar un disco, destaparlo, explorar el cancionero y dedicarle tiempo a escuchar cada una de las canciones.











Un comentario
En donde se ubica esa única tienda que subsiste? Gracias!