Toneladas de “alegría” para las infancias

Karla García / Diario de Chiapas
Uno de los lugares emblemáticos de Tuxtla Gutiérrez para pedir “calabacita tía” cada 1 de noviembre es el Fraccionamiento La Hacienda, en el que cientos de niños llegan a pedir dulces a las casas. Sin embargo, hay un hogar en especial, el cual no puede faltar en el itinierario de todo niño y niña, que les gusta visitar y es “La Casa de los dulces la Tía Anita”, la cual, por más de 30 años, obsequia dulces a todos sus visitantes en esta tradicional fecha.
Carlos Mendoza, conocido cariñosamente como el Tío Pelón, confirmó que este año repartirán dos toneladas y media de dulces, una cantidad superior a la de años anteriores, con el objetivo de que ningún niño se quede sin su obsequio.
“Tenemos dulces suficientes; pedimos que de cinco a siete de la tarde se dé prioridad a los niños menores de ocho años, para que puedan disfrutar antes de dormir. A partir de las siete, todos los demás son bienvenidos”, comentó Mendoza.
Hace mas de tres decadas, la entrega de los dulces nació como una iniciativa familiar impulsada por la madre de Carlos, a quien ahora rinden homenaje manteniendo viva la costumbre.
“Conservar la tradición fue algo que mi madre nos inculcó. Es nuestra manera de honrar su legado de vida”, expresó.
Aunque la actividad implica un esfuerzo logístico y económico importante, Mendoza subrayó que se trata de un acto de cariño y convivencia familiar.
“Más que un gasto, es un esfuerzo colectivo. Cada dulce lo cargamos y preparamos con amor. Es nuestra forma de compartir un poco de lo que la vida nos ha dado”, señaló.
También hizo un llamado a la población a no dejarse engañar por personas que solicitan donaciones a nombre del evento, ya que la familia no recibe apoyo económico ni en especie. “Los dulces provienen del trabajo de nuestra empresa, de la cooperación de amigos y de la sinergia con el grupo Aexa”, aclaró.
En cuanto a la organización, el Tío Pelón destacó que se ha fortalecido la seguridad con el apoyo de Tránsito del Estado, la Cruz Roja Mexicana y otras instituciones, además de instalar generadores de emergencia, lámparas y extintores para garantizar un entorno seguro.
Como parte del festejo, habrá una estación fotográfica, cuyas imágenes serán compartidas en la página oficial Calabacita de la Tía Anita, donde se conservan las memorias de cada edición.
“Antes imprimíamos las fotos en lonas, pero ya no hay pared que aguante más de cinco mil fotografías”, bromeó.
Entre cajas, risas y preparativos, la familia Mendoza se alista para recibir a los cientos de niños que cada año acuden a la casa más dulce de La Hacienda, un lugar donde la tradición, la memoria y la alegría se mezclan en una sola calabacita.

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