Tragedia por amarre de lonas y viento

  • Protección Civil de Tuxtla señala que la caída de la estructura se generó porque los docentes en paro amarraron sus lonas a ésta y se tensó por la fuerza del aire

Marco Alvarado / Diario de Chiapas 

La tensión generada por la colocación de lonas, más las ráfagas de viento que se registraron este jueves, fueron factores combinados para el accidente que ocurrió en el Parque San Marcos, donde la caída de una estructura metálica provocó la muerte de una mujer identificada como Tania Guadalupe Gómez López, estudiante de la Unicach; así lo comentó el titular de Protección Civil Municipal, Eder Mancilla.

En un vídeo grabado momentos después de ocurrido el accidente, Mancilla recorre el parque y muestra cómo el grupo de docentes en plantón amarró las lonas a postes de luminarias y estructuras similares a la que colapsó sobre tres personas matando a una de ellas, aunque al cierre de esta edición no se había confirmado el supuesto fallecimiento de una segunda víctima.

De acuerdo con el funcionario, la colocación de las lonas comprometió a la estructura, al tener que soportar una tensión para la cual no fueron diseñados, como tampoco su colocación, ya que pese a ser atornilladas al suelo, carecen de algún refuerzo, toda vez que su función es sostener, por ejemplo, una luminaria o un techo con madera, y no servir como apoyo para soportar cargas.

“Están diseñadas para sostenerse a sí mismas, sin embargo, la colocación de las lonas generó una tensión sobre la estructura, como se puede ver en otros postes, y esto más los fuertes vientos generó la caída”.

Otro vídeo que circuló horas después del percance, muestra que, efectivamente, los vientos pegaban con fuerza al momento del desplome, y que estaban amarradas varias lonas a la parte superior de la base de la estructura.

Se observa que con cada ráfaga, las lonas se elevan y caen, y como si jalaran al mismo tiempo en una misma dirección, crean una tensión hasta que toda la estructura se dobla, no al lado contrario, sino precisamente en dirección a donde los lazos fueron atados en el otro extremo para sostener las lonas.

Durante el recorrido al parque, Mancilla contabilizó que, sólo cerca al lugar donde ocurrió el fatal accidente, los docentes amarraron 61 lonas, cada una sujeta a una cierta tensión, más la generada por los vientos “creando puntos vulnerables en mobiliario que no fue diseñado para soportar estas cargas, sino para soportar sólo su propio peso”

“No es el peso de la lona, es la tensión más el movimiento del aire, por eso la estructura cayó hacia el lado donde están amarradas las lonas”, aseguró.

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *