Cinthia Ruiz / Diario de Chiapas
A casi 10 años de iniciar sus labores de conservación, la asociación civil Por las Selvas, encabezada por su fundador y presidente, el doctor Alberto Fricione Carrascoza, mantien la protección de 550 hectáreas de selva en las montañas de Chiapas, donde con el paso del tiempo han comenzado a observar una mayor presencia de distintas especies de fauna.
El proyecto surgió hace aproximadamente una década, cuando Alberto Fricione Carrascoza acudió a esta zona de las montañas de Chiapas para realizar grabaciones de quetzales. Durante su recorrido conoció el lugar y se encontró con que la zona se planeaba utilizar para la siembra de café, situación que lo motivó a buscar una forma de conservar este espacio natural.
A partir de ello se conformó la asociación civil Por las Selvas, con el objetivo de proteger el ecosistema y evitar que la zona fuera intervenida o afectada. Actualmente, la organización está integrada por 15 personas y ha conseguido mantener bajo protección 550 hectáreas de selva mediante recursos propios.
Después de casi una década de trabajo, uno de los principales resultados que destaca la asociación es la presencia de diferentes especies de fauna. En la zona se han observado tapires, pavones, jaguares, monos, ocelotes o tigrillos y pumas, especies que forman parte de la biodiversidad de estos ecosistemas.
De acuerdo con Alberto Fricione, también se ha podido observar una mayor presencia de animales debido a que se mantienen protegidos sus espacios y se limita el ingreso de personas. Entre las especies que han podido identificar se encuentra el tapir, que suele acercarse a las fosas de agua, así como el pavón, cuya presencia destaca por lo difícil que puede ser observarlo.
La riqueza natural también se encuentra en la vegetación. En esta zona existen árboles que alcanzan entre 30 y 40 metros de altura, además de un ecosistema que permite la permanencia de distintas especies. Para el presidente de Por las Selvas, se trata de “un lugar mágico, que se tiene que conservar”.
La protección de la selva también implica atender las condiciones de quienes permanecen en ella. Actualmente, la asociación cuenta con dos o tres guardabosques para apoyar en las labores de vigilancia y brinda apoyo a una familia que vive en la zona. Como parte de estas acciones, también se ha incorporado energía solar para contribuir a mejorar sus condiciones de vida.
A casi una década de haber iniciado este trabajo, la asociación se encuentra además a la espera de recibir apoyo económico del Gobierno de Chiapas, encabezado por el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar. De acuerdo con lo señalado por Fricione Carrascoza, estos recursos serían utilizados para mejorar las condiciones de las personas que habitan en la zona, así como para fortalecer las labores de conservación.
Entre las acciones previstas se encuentra la construcción de guardarrayas para prevenir y contener posibles incendios, además de continuar con trabajos que permitan mejorar las condiciones de la selva y mantener protegidas las 550 hectáreas.
Para Por las Selvas, la conservación no solamente consiste en mantener protegida una superficie de selva. Otro de los retos es fortalecer la información y la educación ambiental entre las nuevas generaciones, particularmente entre niñas y niños de las comunidades de la región.
Por ello, la asociación busca destinar parte de los recursos a realizar pláticas de concientización y acercar a los menores al conocimiento de la importancia de estos ecosistemas. Actualmente también utilizan Facebook e Instagram para compartir información sobre su trabajo y promover el cuidado de la naturaleza.
Entre sus proyectos se encuentra además la posibilidad de contar con una escuela y un pequeño dispensario médico en la zona, con el propósito de atender algunas de las necesidades de las personas que viven en este espacio.
A casi 10 años de haber comenzado, Por las Selvas mantiene como principal objetivo conservar este territorio y la biodiversidad que alberga. La asociación prevé realizar entre octubre y noviembre una visita a la zona junto con sus integrantes, como parte del seguimiento a una labor que, después de una década, comienza a mostrar cambios en la presencia de la fauna y plantea nuevos retos para mantener protegida la selva.










