Damaris Disner/Entonces, escribo
Cuando pensamos en la palabra “mesa”, puede venir a nuestra mente varias imágenes. Un mueble cuadrado de madera o uno fabricado con hierro y vidrio. Cada quien traerá a su memoria lo más cercano. Tal vez, asome la última cena de Navidad cuando la familia estaba completa o aquella cafetería donde tuvimos un emotivo encuentro con una persona querida.
O hasta una canción popular puede llegar al recuerdo con su respectivo tarareo. Y eso solo ejemplifica que, a pesar de ser de la misma especie humana, cada una, uno, hace las conexiones que necesita para transitar por esta tierra comunitaria o que debiera ser vista así.
Si buscamos el origen etimológico de la palabra “mesa” viene del latín “mensa” que se refiere a un alimento sagrado, que se ofrecía como ofrenda a los dioses, con el devenir de los tiempos evolucionó a una porción exacta y después, a un objeto horizontal donde se servía la porción, para finalizar en un mueble de uso cotidiano.
Por ello, cuando me invitaron a participar en la “Mesa de Seguridad y Justicia para Mujeres, Niñas, Niños y Adolescentes A.C. Capítulo Chiapas” intuí que iba a ser justo un espacio donde nos reuniríamos para exponer nuestros sentires y saberes, de esa manera abonar a transformar de manera positiva las vivencias de quienes adolecen de estos dos derechos que deberíamos todas y todos tener.
Pero la realidad a veces parece estar en otra dimensión con lo que debe acontecer, por eso no hay esfuerzo ni voluntad menor. Este lunes 18 de mayo fue la primera reunión plenaria para conformar oficialmente la mesa ante notario público y diferentes sectores de la sociedad, empresarial y Gobierno.
Me pareció que el mensaje inaugural de Enrique Jiménez de la Mora, presidente de la Mesa, capítulo Chiapas, fue puntual y emotivo. Trascribo alguno de sus aportes, principalmente los datos duros que sacuden y nos comprometen más a sumarnos:
“En 2025 hubo 460 denuncias por desaparición de niñas, niños y adolescentes”
“Las instancias de justicia recibieron más de 300 denuncias por pederastia”
“En 2024, Chiapas fue el estado con mayor número de partos de niñas de 10 a 14 años. Además, dentro del delito de abuso sexual infantil, el 92% de las víctimas fueron niñas”.
Podríamos enumerar más estadísticas alarmantes y tristes, pero considero que bastan las arriba señaladas para cuestionarnos como sociedad civil qué es lo que estamos haciendo para que las niñas, niños y adolescentes que no son de nuestra familia nos importen como si lo fueran.
Considero que lo más relevante es asumirnos como corresponsables de lo que acontece en nuestro estado sobre estos escalofriantes datos, porque estamos todos sentados en la mesa de la ciudadanía.
Creo que es tiempo de recordar conceptos antiguos cuando era sinónimo de alimento sagrado, porque considero que la “Mesa de Seguridad y Justicia para Mujeres, Niñas, Niños y Adolescentes A.C. Capítulo Chiapas” debe de nutrirnos de esperanza de transformar las realidades que nos duelen al elevar nuestra conciencia y trabajar en conjunto para que evolucionemos, como el concepto mismo lo hizo, y sea una oportunidad de trabajar de manera horizontal: sociedad, empresarios y gobierno.
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