En términos simples, la AFib es un latido cardiaco irregular, también llamado arritmia. El ritmo del corazón cambia todo el tiempo. El cuerpo aumenta automáticamente la respiración y la frecuencia cardiaca para responder a las necesidades de energía.
Houstonmethodist.org
La fibrilación auricular (AFib), se refiere a un latido cardiaco caótico, rápido e irregular provocado por señales eléctricas que no funcionan correctamente. Es una de esas condiciones silenciosas de las que muchas personas no saben que podrían tener.
De hecho, estimaciones recientes citadas por la American Heart Association y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) indican que la fibrilación auricular es mucho más común de lo que se pensaba. Las proyecciones sugieren que para 2030 más de 12 millones de estadounidenses (1 de cada 22) vivirán con esta condición, frente a los cerca de 5 millones registrados hace poco más de una década.
El aumento en su prevalencia refuerza la importancia de reconocer los síntomas de la AFib, entender los riesgos y buscar tratamiento lo antes posible.
El Dr. Randall Wolf, cirujano cardiotorácico del Hospital Houston Methodist, desarrolló un procedimiento mínimamente invasivo eficaz para tratar la AFib para entender mejor qué causa esta condición, por qué es fundamental tratarla a tiempo y qué soluciones existen actualmente para los pacientes.
Qué es exactamente la AFib
En términos simples, la AFib es un latido cardiaco irregular, también llamado arritmia. El ritmo del corazón cambia todo el tiempo. El cuerpo aumenta automáticamente la respiración y la frecuencia cardiaca para responder a las necesidades de energía de los músculos, sin que tengamos que pensarlo.
Las arritmias ocurren cuando el corazón —por múltiples razones— late demasiado rápido, demasiado lento, de forma irregular, salta un latido, añade un latido extra o “tiembla” en lugar de bombear con un ritmo constante. La mayoría de las arritmias son inofensivas. Sin embargo, en el caso de la AFib, la condición aumenta el riesgo de accidente cerebrovascular, coágulos sanguíneos, insuficiencia cardiaca y otras complicaciones relacionadas con el corazón.
Además, al igual que ocurre con la presión arterial alta, muchas personas que tienen AFib no saben que la padecen, según explica el Dr. Wolf. Los estudios muestran que solo alrededor del 50 por ciento de las personas con AFib pueden notar cuando su corazón está fuera de ritmo.
¿Qué causa la AFib?
La hipótesis del Dr. Wolf es que la AFib se debe, en última instancia, a desequilibrios en el sistema nervioso autónomo del cuerpo, que regula funciones involuntarias como el corazón, los pulmones, la temperatura corporal, la presión arterial y la digestión.
Cuando el corazón entra en fibrilación auricular, las dos cavidades superiores encargadas de recibir la sangre pierden la sincronía. Como resultado, se produce un latido rápido e irregular que puede oscilar entre 100 y 175 latidos por minuto en reposo. Para tener una referencia, una frecuencia cardiaca normal en reposo se sitúa entre 60 y 100 latidos por minuto.
Además, la AFib suele aparecer y desaparecer. Es decir, el corazón puede volver a sincronizarse por sí solo, aunque también es posible que la condición se vuelva permanente.
“No toda la AFib es igual”, señala el Dr. Wolf. “Conocer cuánto tiempo lleva presente la enfermedad es importante. Algunas personas que he visto han tenido AFib durante un año, mientras que otras la han tenido durante 15 años. El tamaño de la aurícula izquierda de una persona, una de las cavidades del corazón, también es extremadamente importante. Y el tercer punto es saber cuánto tiempo el paciente ha permanecido continuamente fuera de ritmo. No entrando y saliendo del ritmo, sino continuamente fuera de ritmo”.
Otros factores también pueden aumentar el riesgo de desarrollar AFib, entre ellos:
• Válvulas cardiacas anormales
• Defectos cardiacos congénitos
• Enfermedad de las arterias coronarias
• Presión arterial alta
• Enfermedades pulmonares
• Glándula tiroides hiperactiva
• Antecedentes de ataques cardiacos
• Apnea del sueño
• Infecciones virales
El Dr. Wolf explica que estos factores le ayudan a determinar cuál podría ser el tratamiento más adecuado. Por ejemplo, si la aurícula izquierda de una persona está agrandada y el paciente ha permanecido fuera de ritmo durante más de un año, las probabilidades de que funcionen los anticoagulantes o la ablación con catéter —dos de los tratamientos más comunes para la AFib— son “menos que ideales”. En estos casos, pueden recomendarse otras opciones de tratamiento.
Síntomas de la AFib
• Falta de aire
• Dolor en el pecho
• Palpitaciones cardiacas (latidos rápidos, fuertes o con sensación de aleteo)
• Mareo o sensación de desmayo
• Fatiga extrema
• Latido cardiaco irregular
La AFib también puede no presentar síntomas, señala el Dr. Wolf. Además, los síntomas pueden ser muy sutiles al inicio, por lo que muchas personas pueden no notarlos o decidir no actuar de inmediato. Sin embargo, reconocer estas señales y buscar tratamiento lo antes posible es clave para evitar que la condición empeore, como enfatiza el Dr. Wolf.
Electrocardiograma todos los días durante cinco años”, explica el Dr. Wolf. “Si el paciente presenta un episodio de fibrilación auricular o de aleteo auricular, el dispositivo nos avisa de ese episodio. Tengo pacientes que, 23 años después del procedimiento, todavía mantienen un ritmo normal”.
¿Qué hacer para manejar la AFib?
Si crees que tú o un ser querido podrían tener AFib, es importante hablar con un médico o con un cardiólogo para comentar los síntomas y recibir el tratamiento adecuado lo antes posible, con el fin de reducir el riesgo de coágulos sanguíneos, accidente cerebrovascular, insuficiencia cardiaca u otras complicaciones. El tiempo es un factor clave.
“A algunos pacientes se les dice que tienen AFib, pero cuando los evaluamos con cuidado, puede que en realidad no la tengan, sino aleteo auricular u otro tipo de arritmia. En esos casos los referimos con el cardiólogo adecuado, por lo general un electrofisiólogo, que puede ayudarlos”, finaliza el Dr. Wolf. “Nuestro objetivo es que los pacientes tengan la información necesaria para tomar las decisiones más informadas posibles”.










