Marco Alvarado / Diario de Chiapas
Las víctimas del Cártel Inmobiliario que creó Erick N, hoy detenido, junto con Gustavo N y Viridiana N, se reunieron nuevamente la mañana de este miércoles para agradecer la acción de las autoridades del estado, y reiterar que las investigaciones deben desmontar todo el entramado que, mediante prestanombres, notarios y muchos más, hizo posible el despojo a decenas o cientos de familias de su patrimonio y de su dinero, por cifras millonarias.
De momento sólo Erick N está enfrentando a la justicia, aunque no es el único que debe rendir cuentas por haber prometido sueños inmobiliarios, supuestas inversiones de alto nivel, que no fueron más que promesas de un embaucador y su grupo delictivo.
“La detención de Erick es clave, nosotros confíamos en que la justicia actuará y que van a resarcir lo que nos hicieron”, destacó Heine González Velázquez.
Voz a las que se sumaron las de María del Rosario Gómez Flores, María Eugenia Salcedo Torres, Juanita Hernández Cruz y María Rita Gómez Flores, quienes han sufrido daños emocionales y económicos durante estos años en los que buscaron justicia y les fue negada, hasta que la administración del gobernador, Eduardo Ramírez Aguilar, retomó el caso y dio con el paradero del cabecilla.
Son víctimas de violencia patrimonial y psicológica, como resultado del daño que les provocaron Erick N y Gustavo N, través de las empresas GCI, Líneas del Sur y Grupo Constructor Inmobiliario Tu Casa en el Sureste S.A de C.V.
Estos hampones que se presentaban como “desarrolladores inmobiliarios”, también se jactaban de tener compradas a las autoridades y por ello mismo se creían intocables.
Ladrones de gustos caros que deambulan impunemente con amparos bajo el brazo, supuestamente protegidos por el Poder Judicial del estado en la pasada administración.
Hoy, uno de ellos debe comenzar a rendir cuentas por el robo que cometió a los que le confiaron los ahorros de sus vidas, y que supuestamente serían una realidad en los fraccionamientos Jardines de Las Flores, Santa Fe, Jardines del Mactumactzá, Fraccionamiento Ámbar, La Arbolada, La Antigua, San Agustín y La Vista, en donde ofrecieron inmuebles con un valor de 2.5 a cinco millones de pesos.
Esto comenzó en 2009, con el amparo o complicidad de algunas autoridades, a tal punto que lograron millonarias hipotecas que no han pagado, pero que han sido vinculadas a las personas que, por desgracia, confiaron en ellos para adquirir un patrimonio.
El “Cartel Inmobiliario” gozó de protección por parte de exfuncionarios, aseguró en su momento Heine González Velázquez, quien este miércoles reconoció el trabajo de la actual administración por rastrear y detener al cabecilla.
González Velázquez, afectado en su patrimonio por más de tres millones de pesos, señaló que Erick trató de burlar a la justicia, llegando incluso a declararse enfermo.
Los anteriormente señalados usaban la fachada de “empresarios inmobiliarios o de la construcción”, con importantes desarrollos en la ciudad, a través de empresas que desaparecían y cambiaban de nombres.
Las víctimas recordaron estos ocho años, el dolor de perder todo lo que con esfuerzo consiguieron, y la impotencia de verlos burlarse y presumir sus vidas de lujos y viajes, producto de una riqueza mal habida.
Un médico, una madre soltera, una mujer adulta mayor y profesionistas de diferentes áreas, están entre las víctimas de Erick N y los falsos “empresarios”, cuya vida ostentosa se fundamenta en el fraude.
De hecho GCI y Erick N fueron señalados en 2016 por un incumplimiento de pago tras la construcción de las Ciudades Rurales Sustentables, durante el gobierno de Juan José Sabines Guerrero.
Como lo señala una publicación de la Gaceta Mexicana, se reportaron adeudos tras la edificación de viviendas en las ciudades rurales de Ixhuatán y Jaltenango por parte de los distribuidores de materiales y otros insumos, quienes denunciaron la falta de pago por parte de la empresa constructora GCI, encargada de desarrollar dicha obra.
En 2016 ya se habían cumplido dos años de que Erick N, propietario de GCI, se negara a liquidar el adeudo, cuyo monto fue estimado en 174 mil pesos, por conceptos que van desde venta de mallas, herramientas, material para la construcción y otros insumos.
En aquel entonces más de 100 familias chiapanecas fueron afectadas, y pese a ello ganó la impunidad fraguada en los círculos del poder, hasta que seis años después su nombre y su empresa fueron ligados a otro enorme fraude, esta vez a través de las empresas GCI, Líneas del Sur y Grupo Constructor Inmobiliario Tu Casa en el Sureste S.A de C.V.










