Entre marzo y mayo, esta ciruela mexicana conquista mercados y hogares por su sabor agridulce y sus beneficios para la salud.
El Heraldo de Chiapas
Con la llegada de la temporada de calor, uno de los sabores más esperados por los chiapanecos vuelve a aparecer en mercados, calles y hogares: el jocote, también conocido como ciruela mexicana, una fruta tradicional que alcanza su mejor momento entre los meses de marzo, abril y mayo.
De acuerdo con productores y comerciantes locales, es durante abril y mayo cuando el jocote se encuentra en su punto óptimo de maduración, destacando por su sabor agridulce y su textura jugosa, ideal para consumirse fresco o en preparaciones como aguas, dulces y mermeladas. Su presencia es común en tianguis y mercados, donde se convierte en una de las frutas más buscadas durante la primavera.
La temporada del jocote en Chiapas coincide con los meses más cálidos del año. La floración de este fruto suele iniciar a finales de marzo, mientras que su cosecha se extiende a lo largo de la primavera. Aunque existen algunas variaciones dependiendo de la región y el tipo de cultivo, la tradición local lo reconoce como una fruta típica de la temporada de calor.
En municipios como Huixtla y Mazatán, ubicados en la región costa del estado, se producen algunas de las variedades más dulces, lo que ha posicionado a estas zonas como referentes en la producción de este fruto.
Tradición y cultura en torno al jocote
Además de su valor alimenticio, el jocote forma parte de la identidad cultural de Chiapas. Un ejemplo de ello es el Festival del Jocote en Chiapa de Corzo, que se celebra regularmente a inicios de mayo y reúne a productores, comerciantes y visitantes en torno a esta fruta emblemática.
Originario de América Central, el jocote se ha adaptado ampliamente en regiones de México como Chiapas, Veracruz y Jalisco, donde su consumo es parte de la vida cotidiana. Su versatilidad permite disfrutarlo en distintas presentaciones, desde botanas con chile y sal hasta bebidas refrescantes.










