Tres de tres
Rodríguez
Alcalde de Pantelhó “cavó su tumba”
Esta vez le daremos la razón al oportunismo que siempre ha caracterizado al petista Carlos Estrada Urbina.
Lo habíamos dicho en entregas anteriores, si en Pantelhó la “lumbre no está para bollos” no entendemos porqué el edil Raquel Trujillo se hace la víctima y utilizando a la prensa capitalina, acusa que desde la Secretaría de Gobierno lo quieren obligar a renunciar a su cargo público que ganó “limpiamente”. Ni él se la cree, pues sólo hay que recordar que el PRD, el partido por el cual ganó, tiene dos décadas en el poder. Por lo menos tenía, ya que su esposa Delia Yaneth Flores Velasco fue desaforada, aunque para ello se fingió una renuncia al cargo. Raquel Trujillo no está en condiciones de condicionar a la autoridad para que lo mantengan como alcalde. A sus 40 días de fingir como presidente municipal, pues no ha podido pisar su municipio, no encuentra salida para seguir gozando de los privilegios que da la política. El lunes por la mañana dijo que en la Secretaría de Gobierno lo obligaron a firmar su renuncia en un papel blanco, hecho que hizo, pero que no fue su rúbrica original. Para qué se hace pijiji si con la mano en la cintura el Congreso o el mismo Gobierno estatal lo pueden mandar a freír espárragos. El munícipe no ha entendido la señal que le están enviando para salir por la puerta de enfrente y poder negociar un puestecito que le den para subsistir o por lo menos, como él lo reconoce, no pise la cárcel ante tanta infamia que dicen los pobladores de Pantelhó, había cometido en complicidad con el grupo “delincuencial”, “Los Herrera”. Claro que tiene razón cuando dice que si regresa a Pantelhó sólo será para que lo maten. Si eso afirmó, pues es claro que nos demuestra que su operatividad política en el pasado en dicho municipio no haya sido del todo honesta, transparente. Si afirma que el Congreso pondrá a alguien del grupo autodefensa como presidente concejal pues que acierto debe ser si con ello evita más muertos. Sin embargo, no hay que dejar de lado que 21 familias están exigiendo la aparición con vida de igual número de consanguíneos que fueron secuestrados desde hace tres meses y que no aparecen. Aunque no se validan las formas, estamos seguros que, si estuvieran muertos, hasta la propia estabilidad del gobernante en turno estaría en riesgo. Al principio dijimos que le damos la razón al diputado Estrada Urbina cuando dice que la ley contempla la conformación de un Concejo Municipal, no porque sepa mucho de estas lides, sino porque es la primera vez que recibe una orden y la acata ipso facto, sin chistear. El motivo de que hagan famoso al petista es porque alguien tiene que salir a decirle al alcalde de Pantelhó que le baje de tono. Además, al alcalde le aconsejan que no se gaste su dinero en tratar de comprar conciencias periodísticas pues desde antes de la elección él sabía que su “suerte ya estaba echada”. Con su aparición desafiante “cavó su tumba”. Es literal, no crean que se le desea. Mano dura en la Secretaría de Gobierno La percepción ciudadana que se ha manifestado es que algo pasando en la Secretaría General de Gobierno con los operadores políticos y la sabia decisión final de la titular Cecilia Flores Pérez, para hacer valer la gobernabilidad ya que los grupos antagónicos hacen y deshacen para que les cumplan caprichitos. Los mandamientos legales se los están pasando por el arco del triunfo grupos que ahora se les ocurre plantarse en algún tramo carretero, bloquear y además, exigir dinero a los automovilistas hasta para que lleven al enfermo del pueblo con el doctor. En el gobierno de Juan Sabines Gutiérrez, hoy flamante Cónsul de Orlando, Florida, en los Estados Unidos, se les daba carretadas de paga a los líderes para no hacer desmanes y producto de ello, en parte, se tiene heredada una deuda que como dice la canción, “pasarán más de mil años, muchos más” para que se pueda pagar, desde entonces ese mal acostumbró a las organizaciones. Por ello es urgente que la aplicación de la ley sea una constante para que terceras personas no se vean afectadas. Aún se recuerda con nostalgia la iniciativa presentada en el Congreso local para castigar con cárcel a todo aquel individuo, organización o grupo social que bloqueara las vías de comunicación, edificios públicos o retuviera a terceras personas con su movimiento. En realidad, no ha funcionado endurecer las penas, debido a que la autoridad no se decide a aplicar lo que dice la Constitución. El gobierno le sigue apostando al diálogo para resolver los problemas, pero creemos que “el agua está por rebasar el pozo”. Urge castigar a los infractores. La Secretaría General de Gobierno tiene que poner orden, darle seguridad a la población y encaminar la negociación como premisa, pero no debe haber complacencia. El hartazgo se encaminará a la descomposición social. Se está a tiempo de frenar las arbitrariedades pues de lo contrario, cualquier hijo de vecino hará su «revolución». Paco, Paco, no se cansa de sacar raja Hace cinco meses que concluyó el proceso electoral en las urnas y hace dos, finalizaron las inconformidades por la vía legal. Después del resultado, muchos de los candidatos perdedores se reincorporaron a sus puestos públicos para seguir «sangrando» al erario público. Un caso especial alusivo es el de a Francisco Rojas Toledo, el regidor que fue de Tuxtla Gutiérrez y a quien se le ha escuchado vociferar de todo, aunque él mismo no se ha detenido a hacerse una autoevaluación de su comportamiento político. En la retrospectiva, el famoso Paco ha criticado al alcalde Carlos Morales, primero su enemigo político y después su “amiguísimo”; al gobernador y a quien se le atraviese en su camino. Su protagonismo no tiene límites. Se recuerda cuando dijo que tenía las pruebas de la corrupción con la que operan los agentes de Tránsito municipal, pero en su proceso de regidor no hubo nunca una acción concreta que combatiera este fenómeno que aún persiste. Puro bla bla. Sus videos en redes sociales son pomposos, pero no tienen eco. Sus ataques al edil fueron una farsa. Su pronunciamiento en campaña que no regresaría a formar parte del cabildo sólo fue un engaño vil. Estuvo cuatro meses cobrando la dieta antes de que Carlos Morales volviera a retomar la dirección del Ayuntamiento. Hoy lo vemos y escuchamos en un audio decir que le falta mano dura al gobierno estatal para poner en línea a las voces discordantes, a los que taponean calles, carreteras. Con qué calidad moral vuelve a abrir la boca y toda su carrera política ha sido un fracaso. De panista vino a representar a un partido (Movimiento Ciudadano) que, así como llegó se fue. La conducta valemadrista del ginecólogo le dio en el traste a un proceso que había empezado muy bien cuando fue edil de la ciudad capital. Hoy el doctor Rojas debe quedarse callado y meterse de lleno a su profesión, pues se ha quedado demostrado que ya no acarrea votos ni porque entregue rosas y besos al mujeraje para llamar la atención. El excandidato tuxtleco quiere seguir sacando raja de lo que le resta de “popularidad”, pero en la elección pasada se demostró que su potencial político ha pasado a mejor vida.









